Troy y Gabriella quieren disfrutar al máximo de cada minuto de su último año en la escuela secundaria. Mientras tanto piensan en sus estudios universitarios y temen que el destino los separe.
High School Musical 3: La graduación (High School Musical 3: Senior Year, Estados Unidos/2008).Nuestra opinión: buena
Luego de dos exitosos telefilms, High School Musical llega al cine con una tercera entrega que mantiene los elementos y esquemas principales, los logros y también las limitaciones de esta saga romántica, deportiva y artística ambientada en una escuela secundaria de Albuquerque.
La acción arranca con la conquista de un nuevo campeonato por parte de Los Linces, el equipo de básquet del colegio, y luego se centra en la tradicional fiesta de graduación, en los ensayos del musical de despedida y en los preparativos para la inminente vida universitaria.
Entre esos tres "conflictos" (la franquicia se caracteriza por una inocencia carente de excesos y miserias, que resulta muy tranquilizadora para padres de preadolescentes) aflora algo parecido a una crisis entre los carismáticos Troy Bolton (el rubio Zac Efron) y Gabriella Montez (la morocha Vanessa Hudgens), ya que todos pretenden que él siga incursionando en el básquet en la universidad local, mientras que ella tiene un lugar asegurado en la muy lejana y prestigiosa Stanford.
Todo se complica un poco más cuando aparece la posibilidad de una beca de arte en la Juilliard neoyorquina.
El resto de los personajes, desde la malvada no tan malvada Sharpay (Ashley Tisdale) y su hermano Ryan (Lucas Grabeel) hasta la pareja afroamericana de turno que conforman Chad y Taylor (Corbin Bleu y Monique Coleman), tienen un desarrollo bastante limitado, ya que aquí el eje pasa por las desventuras románticas de Troy y Gabriella, que alcanzan algunos picos de emotividad inéditos en la saga, y -claro- por las múltiples coreografías (algunas de ellas bastante inspiradas) de las correctas y algo obvias canciones concebidas para la ocasión.
High School Musical 3: La graduación no es una gran película, pero tampoco da vergüenza ajena, ya que está construida con profesionalismo, dignidad. Cada generación tiene su musical y, si bien algunos melancólicos precoces podrán añorar Footloose, Flashdance , Fama o Fiebre del sábado por la noche , lo cierto es que esta saga escolar quedará como un emblema, como una marca indeleble para los niños y adolescentes de esta primera década del siglo XXI.