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Beowulf: la leyenda ( Beowulf, EE.UU./2007). Dirección: Robert Zemeckis.
Nuestra opinión: muy buena
Monstruos devoradores, lucha sin cuartel entre el bien y el mal, y enemigos que surgen de las tinieblas vuelven aquí a la pantalla a través de un relato basado en el más antiguo poema en lengua inglesa que se conserva.
En esa era mágica, velada por las nieblas del tiempo y repleta de héroes y de sádicos seres, de oro y de gloria, Beowulf, un hombre excepcional, aparece para salvar un antiguo reino danés de ser aniquilado por una criatura impía. El nombre de Beowulf resuena a través del reino y se entonan canciones que hablan de su valor excepcional y de sus hazañas.
El rescató al reino del rey Hrothgar, que estaba siendo devastado por Grendel, un monstruo despiadado que devoraba y torturaba a los habitantes que se hallaban en constante estado de horror y de miedo. Cuando Beowulf logra liberar al reino de la bestia salvaje cobra fama y fortuna y lo rodean inmensas riquezas e irresistibles tentaciones y las decisiones que él tome en adelante sellarán para siempre su destino como guerrero, como campeón, como líder, como marido y, lo más importante, como hombre.
Tragedia en Dinamarca
Mucho es lo que este valiente protagonista deberá luchar para lograr la libertad de su pueblo. Su fuerza y su astucia le permitirán derrotar a esas fuerzas del mal que, durante mucho tiempo, se ensañaron con los habitantes de ese reino, quienes ya se creían vencidos por esos monstruosos seres que se convertían en permanentes amenazas para ese pueblo necesitado de paz y de concordia.
La historia original -un poema de 3000 versos- tiene como marco el siglo VI después de Cristo y, aunque toda la trama ocurre en Dinamarca, era contada por los anglosajones del norte de Inglaterra doscientos años después de los hechos. Trasladar a la pantalla esta épica epopeya no era tarea fácil por sus innumerables situaciones de grandeza visual y por su enorme caudal de elementos escenográficos y técnicos.
Sin embargo, el director Robert Zemeckis, cuyos antecedentes incluyen títulos tan recordados como El expreso polar , Forrest Gump y ¿Quién engañó a Roger Rabbit? , entre otros, supo manejar con mano diestra las aventuras y desventuras de ese Beowulf envuelto en su propósito de hacer frente al peligro en una tierra invadida por la maldad y por la muerte.
La leyenda cobra así una enorme magnitud, basada no sólo en su entramado sino, y fundamentalmente, en sus espectaculares escenas de acción, en las que el héroe demostrará su coraje y su necesidad de imponer la justicia.
Todo en esta superproducción posee la grandeza visual de una técnica que asombra desde las primeras escenas y se multiplica a través del relato, cuando Beowulf deberá enfrentarse con ese dragón devorador que lanza llamaradas de fuego por su enorme boca o en los momentos en que debe luchar con la madre de Grendel, una especie de enorme lagarto que puede transformarse en seductoras formas humanas.
El film queda, pues, como uno de esos relatos inmemorables adornado por los notables efectos visuales y sostenido por la antigua moraleja de que el bien siempre triunfará sobre la maldad.
El elenco es otro de los puntos sobresalientes de esta leyenda, ya que tanto Ray Winstone, como ese invencible Beowulf, Anthony Hopkins, casi desconocido en su personaje de rey; John Malkovich, siempre dispuesto a sacar adelante los papeles más estrambóticos, y Angelina Jolie, que supo aunar su belleza con la maldad de su personaje, logran apuntalar este relato en el que una excelente fotografía y una música de logrado clima son, también, rubros elegidos con sumo cuidado para que Beowulf: la leyenda se convierta en un festival para los ojos y un impecable entretenimiento para quienes se dispongan a gozar de hazañas, cruzadas en pos de la justicia y la valentía de su principal protagonista.
Adolfo C. Martínez |