|
La
necesidad de una familia Podrán
cambiar las épocas, habrá catástrofes naturales que sepultarán
ciudades enteras, intolerancias humanas que intentarán
hacer desaparecer culturas y razas, se sucederán las guerras
unas a otras cada vez más cruentas, pero cuando las luces
del último acto de la historia de la humanidad comiencen
a apagarse, habrá hombres y mujeres que correrán con un
único y último deseo, el abrazarse junto con sus hijos.
Esa es la familia.
Podemos concebir,
como lo hubo, un mundo sin confort, sin velocidad, sin
ciencia, hasta sin dinero, y sin muchas cosas más de nuestro
tiempo, pero nadie puede imaginar una humanidad sin familias.
La familia es la cuna de toda vida, tanto física como
emocional y espiritual, ella existió antes que los pueblos,
razas y naciones.
Un hombre y una
mujer formaron, aunque quizá ignorándolo, lo más vital
para el desarrollo y crecimiento de sus hijos: Un hogar.
Todo lo que existió y existe sobre la tierra, tuvo su
apogeo y su decadencia, su esplendor y su ocaso, su estabilidad
y sus crisis.
La familia, aunque
permanente, no es ajena a estos efectos. Hoy con todas
las ciencias del conocimiento humano, ha entrado en un
período de su historia tan dramático como nunca antes
lo había vivido.
|