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Sociedad,
la escuela y la familia
La sociedad
bombardea a diario con mensajes, que los niños y los
adolescentes no pueden descifrar pero sí incorporar a
su estilo de vida, que en muchos casos están cargados
de anti-valores.
Se suele cuestionar
el contenido de los envíos publicitarios y, como expresamos
anteriormente, de las emisiones de radio o televisión
y se advierte sobre el creciente grado de exposición de
los niños y adolescentes a la presión de las redes electrónicas.
Internet tiene mil millones de usuarios y va en vertiginoso
aumento.
Es fácil imaginar
hasta qué punto serán profundos e impredecibles los cambios
culturales que se registrarán en la sociedad. Un dato
que merece ser tenido especialmente en cuenta es que los
niños y los miembros de la tercera edad, por su capacidad
de tiempo ocioso, integran el sector social de mayor digitalización.
Pues el peligro
mayor para la mente de nuestros hijos no se haya fuera
de nuestro hogar, por el contrario ha penetrado y capturado
su atención, interés y tiempo en el seno de la familia
La escuela,
su rol y su influencia son motivo constante de reflexiones,
análisis y discusiones. Se entablan controversias a diario
sobre cuál debe ser el objetivo de la instrucción que
se imparte en el aula y se arriesgan hipótesis sobre cómo
podría mejorar la relación maestro-alumno.
Se discute acerca
de cuáles deben ser los contenidos curriculares de la
enseñanza y se intercambian opiniones sobre cómo se debería
financiar la educación. Se habla, a menudo, asimismo,
del lugar que el mundo de los valores debe ocupar en la
enseñanza que se transmite en la escuela.
La presión de la
sociedad y la influencia de la escuela informatizada sobre
las nuevas generaciones son, como ya dijimos, objeto reiterado
de debate.
La familia sin
embargo no es objeto de análisis o estudio y no se habla
con igual frecuencia, en cambio, del que sin duda es el
ámbito primordial para la formación de las personas. Por
eso Lapen
ha creído necesario ocuparse permanentemente del grupo
familiar y de los grandes y concretos desafíos que le
toca enfrentar en este tiempo complejo y a la vez contradictorio.
La iglesia de nuestro
Señor Jesucristo no figura en nuestra sociedad, y al decir
en la sociedad nos referimos a las mentes que se dedican
a expresar los problemas del niño y su familia, sean ellos
religiosos, educadores, filósofos y políticos
Estos pensamientos
aspiran a suscitar una toma de conciencia sobre la misión
de la iglesia cristocéntrica a la orientación del núcleo
social básico y sobre la necesidad de que padres e hijos
conozcan al Cristo de la Biblia, obtengan el permanente
beneficio de la salvación y reciban el Espíritu Santo
para que además de permitirle obtener una intima comunión
con el Padre, multipliquen sus oportunidades de comunicación
y de diálogo, en conexión cada vez más profunda con el
mundo de los valores.
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