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El trabajo
espiritual con la familia
Quisiera
que lo que sigue fuera considerado con la atención y análisis
necesario que su urgencia requiere. Fuera de la Palabra
de Dios, nada en este mundo es permanente, invariable
e inmodificable.
Aún los objetivos
específicos de cualquier organización o entidad cristiana
pueden ir adaptándose a las necesidades de la época o
de las culturas. La evangelización de los niños no es
un juego ni debe ser considerado un tiempo de distracción
por sus padres.
Tampoco debe ser
"una horita feliz" semanal ajena a los días de angustia,
maltratos y abusos que los niños sufren donde tendrían
que encontrar protección, seguridad y amor: Su propia
familia. Es imperioso que la obra de evangelización de
los niños se extienda a los padres y mayores que con ellos
conviven.
Sabemos que la
tarea espiritual que se realizó durante los años de la
infancia, si bien está la promesa bíblica: "que su palabra
no volverá a El vacía" (Isaías 55:11), sin embargo, muchas
veces es destrozada en la mayoría de los niños, los púberes
o adolescentes por el entorno familiar y social, a diferencia
de aquellos niños que tienen padres convertidos por el
poder de Jesucristo.
Creo firmemente
que en estos tiempos, debería haber sido así en otros
también, es imperioso que en la planificación evangelística
de la niñez que haga la iglesia se debe incluir en su
programación el acercamiento de la Palabra a los progenitores,
para que sean ellos quienes asuman la formación espiritual
de sus hijos (Deut. 11:18-21) y apoyen firmemente la tarea
de las Escuelas Bíblicas y Horas Felices que la Iglesia
de Jesucristo realiza. |