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¡Espere!...
Antes de tratarme de hereje piense si nunca le hicieron
esta pregunta, y no precisamente cualquier persona
en el mercado, en la oficina o el taller, sino algún
hermano o hermanita, oficinay algunas veces ¡hasta
en la puerta de la iglesia!...
Muchos
de nuestros hermanos en la fe no han podido deshacerse
todavía de viejas supersticiones que se han
arraigado de tal forma en la gente, que parecieran
destinadas a nunca desaparecer. (En un próximo
informe develaremos el origen de algunas supersticiones
populares)
Inevitablemente,
a la pregunta formulada respondo inmediatamente: "Yo
soy "del signo" de Cristo"... Muchos
perciben la intención de mi respuesta, otros
no. Y es que la astrología se ha convertido
en un divertimento social en el que mucho, difícilmente,
vean algún mal o algún peligro en ella...
Es increíble
la extensión que este fenómeno tiene
en nuestros días. No hay casi diario o revista
que no incluya entre sus columnas, aquélla
dedicada al horóscopo. Existen algunos canales
de televisión que dedican tiempos de su costosa
programación exclusivamente a temas astrológicos
y esotéricos con programas al respecto, y lo
mismo podemos decir de la radio.
En los tiempos
actuales los astrólogos son, lamentablemente,
cada vez más consultados; y en los quioscos
de diarios, hábilmente mezcladas con ediciones
periodísticas de actualidad, novelas e historias
de crímenes y misterio, se puede encontrar
revistas que ofrecen horóscopos y "consejos
astrológicos". Es más, hoy en día
los horoscoperos se presentan como «profesores»,
«licenciados en ciencias ocultas», «especialistas
en ciencias parapsicológicas» y otras
extrañas yerbas.
Entre los más
destacados defensores, sacerdotes y sacerdotisas de
este reavivado movimiento en América, se cita
a Ludovica Squirru (horóscopo Chino), Horangel,
Aschira, Lily Sullos, esta última tiene su
"consulchorrio" oficina" en la Ciudad
Buenos Aires y se encuentra repleto de fotografías
de actores y de personajes relevantes de la vida social
y cultural de nuestro país, a quienes ella,
supuestamente, ha servido con sus consejos.
Estadísticas
Las estadísticas
nos muestran que gran parte de nuestros contemporáneos
si no consultan sus respectivos horóscopos
convencidos de su exactitud, lo hacen al menos concediéndoles
el privilegio de la duda: «no es que yo crea
en el horóscopo, pero si sale en la tele y
lo publican los diarios: ¿algo de verdad debe
tener?».
Cuatro de cada
diez (39%) habitantes de la provincia de Buenos Aires
(Argentina), consideran que los astros tienen algún
tipo de influencia en sus vidas y un muy alto porcentaje
(casi el 70%) confesó leer habitualmente el
horóscopo de su signo personal.
Dos de cada
diez (22%) manifiestan que consultarían, sin
ningún reparo, a videntes, mentalistas o astrólogos
"para orientarse en sus vidas"(sic). Una
cantidad similar (20%) dijo haber consultado alguna
vez a un vidente o "adivino". (Hugo Haime
y Asociados)
El hombre,
para vivir, necesita la esperanza, y cuando pierde
la que nace de la fe verdadera, esta dispuesto a creerle
al primero que le prometa un venturoso porvenir: Mundus
vult decipi, el mundo quiere ser engañado,
decía Cayo Petronio el distinguido escritor
de la corte de Nerón y por eso, en todas las
edades del mundo, han existido embusteros que trataron
de satisfacer este deseo de las masas.
Cuando el error
y la mentira se velan con formas misteriosas o religiosas,
cuando se hace intervenir como principales agentes
de la mistificación a "poderes desconocidos
o sobrenaturales, entonces estos arraigan de tal modo
en el corazón, que ni la luz clarísima
de la verdad desnuda y patente, puede arrancarlo del
todo de la imaginación popular.
"Principios"
astrológicos
A fin de entender
aun que sea un poco de esta pseudociencia supersticiosa
y sus principios, es necesario conocer primeramente
el significado de su terminología más
usual.
"El 'Zodiaco"
es una zona o faja celeste imaginaria a través
de la cual el sol y los planetas recorren su curso
anual aparente alrededor de la tierra. Se divide en
doce secciones iguales. Estas secciones reciben el
nombre de "signos del Zodiaco". Cada signo
cubre 30 grados de círculo.
Bajo
el signo de...
Se dice que
una persona está ''bajo'' un signo (esto es,
bajo su influencia), cuando el signo aparece por el
punto cardinal Este, en el momento en que aquella
nace. Dicen los cultores de la astrología,
que cualquier planeta puede ser bueno o malo en sus
efectos sobre el carácter y el destino, en
función del "aspecto" que presente
a los principales puntos del horóscopo. El
término "horóscopo" (del griego
horo, tiempo y escopo, examinar, mirar), es una carta
astronómica de la posición de los planetas
entre sí en un momento dado, especialmente
al tiempo del nacimiento de una persona, posición
que determinaría su destino.
Las pretensiones
de los astrólogos son verdaderamente asombrosas.
Uno lee sobre planetas cuya naturaleza es mala, y
de otros que tienen una influencia que es saludable.
Claro que todo ello dependiendo de donde se encuentren
(¿¡). Cuando recordamos que Dios hizo
todas las cosas buenas, incluyendo los planetas, no
podemos menos que afirmar que esta maligna influencia
es una descabellada idea que, además, ni siquiera
está basada en hechos científicos y
comprobables.
Pero el tema
se hace mas intrincado cuando escuchamos acerca de
la influencia que, según se dice, ejercen los
planetas cuando se dan entre ellos determinadas condiciones.
Así, la estatura de una persona, sus facciones,
nariz, boca, color del cabello, etc., se atribuyen
al signo del Zodiaco bajo el que nació. Claro
que esto falla cuando se trata de personas de diferente
raza. Es común que dos gemelos, que lógicamente
nacen bajo idénticas condiciones planetarias,
sean en su vida por completo distintos en carácter
y personalidad... ¡Queridos astrólogos!,
todas estas insostenibles macanas ¿No les permiten
ver que Dios es nuestro Regidor y Guía? y no
las estrellas.
Hablando
científicamente
La Astronomía
es una ciencia. Estudia los cuerpos celestes desde
distintas interdisciplinas, ciencias exactas, física,
etc. Se podía decir que la astrología
es la hija loca de la Astronomía.
Fíjense
que el sistema astrológico proviene del período
romano. Hiparco (150 A.C) desarrolló ampliamente
el zodíaco. Él formuló las doce
casas y las identificó con figuras mitológicas.
De allí el hecho de denominar casas a cada
fragmento del zodíaco porque se pensaba que
los dioses vivían en los cuerpos celestes.
El erudito
Claudio Tolomeo (150 D.C) empleó las obras
de Hiparco y sistematizó la astrología.
El sistema de Tolomeo fue usado hasta el tiempo de
Nicolás Copérnico.
Copérnico
le armó el lío a los astrólogos
En el siglo
XVI, Copérnico descubrió que el sol
y no la tierra era el centro del sistema solar. Significaba
que los planetas no se movían en círculos
alrededor de la tierra como lo había enseñado
equivocadamente Tolomeo. Sin embargo, los astrólogos
continúan utilizando el punto de vista geocéntrico
de Tolomeo, así como las mismas cartas empleadas
por él, para su disparatado e inútil
sistema de horóscopos.
Como si esto
fuera poco han ignorado y puesto a un lado a 2 de
los 3 planetas descubiertos desde 1781, Urano y Neptuno,
no poniéndolos en sus tablas de influencias
planetarias y ni siquiera se han molestado con Plutón.
La astronomía
moderna revela un movimiento de la tierra que hace
que todo el aparato de los signos zodiacales se fundamente
en una ilusión... la tierra oscila como un
trompo, un fenómeno llamado precesión
de los equinoccios, Esto afecta la posición
del sol en un día dado, aspecto que os astrólogos
ignoran por completo.
Un punto más.
La división astrológica en 12 casas
o signos es ''totalmente arbitraria''. Son 13 en realidad
las constelaciones del zodíaco. Los astrólogos
se olvidaron la constelación decimotercera
de Ophicus ( la serpiente ) a la que "expulsaron"
de sus cartas astrales, por aquello de la mala prensa
que tiene dicho animalito, y la superstición
al respecto sobre el número 13.
¿Qué
dice la Biblia?
Son relativamente
pocas las referencias que la Escritura hace específicamente
a la astrología, pues esta materia queda comprendida
en el concepto general de adivinación, totalmente
prohibida por ser una forma más de idolatría.
El pueblo judío
fue llevado por inspiración a rechazar estas
concepciones astrológicas. El Señor
creó las estrellas, los planetas, el sol y
la luna. No eran dioses.
Los
profetas Isaías y Ezequiel, se opusieron tenazmente
a la astrología.
El énfasis
bíblico está en el hecho de que el hombre
encuentra su realización en la fraternidad
y servicio de Dios y no en la propia voluntad y el
orgullo. Los seguidores y cultores de la astrología,
tratan de atar los poderes celestiales a sus propios
y caprichoso propósitos y no a los propósitos
de Dios. De ese modo repiten el pecado de Lucifer...
Algunos
puntos más a tener en cuenta sobre la astrología
y los horóscopos
Se ha demostrado
hasta el hartazgo que las revistas populares que con
varios meses de anticipación ofrecen sus consejos
astrológicos no tienen valor alguno ni son
dignas de crédito.
La astrología
es de origen "cuasi" religioso, pagano e
idólatra. Los babilonios dividían el
Zodiaco en tres secciones, que eran controladas por
sus 3 dioses principales. Los griegos conocían
gran número de planetas, y los colocaban bajo
el poder gobernante de sus ídolos: Neptuno,
Venus, Marte, etc. Se suponía que cada uno
de estos dioses manejaba su planeta según conviniera
a sus propios intereses. Esta superstición
se trasladó, finalmente a las dislocadas creencias
de la astrología actual.
Merece notarse
que en las portadas de las revistas que se editan
sobre la astrología, se anuncian simultáneamente
libros que tratan de quiromancia, tarot y otras muchas
supersticiones; y citan para fundamentarlas pasajes
de las Sagradas Escritura tales como: ''Pero el que
profetiza habla a los hombres para edificación,
exhortación, y consolación''. 1 Corintios
14:3. ¡Que peligro!...
Como quiera,
una ''profecía'' astrológica sólo
puede ser correcta o falsa, siempre existe un 50%
a favor de los astrólogos. ¡Que viveza!
O mejor dicho ¡¡Qué avivada!!...
Es común
que dos gemelos, que lógicamente nacen bajo
idénticas condiciones planetarias, sean en
su vida por completo distintos en carácter
y personalidad.Alguien me dijo una vez, tratando de
defender esta falaz creencia: "Los astros nos
hablan y yo hablo con los astros" simplemente
y con mucho cariño le respondí: "No
pierda el tiempo, Usted puede hablar, hoy mismo, con
el creador de los astros y Él sí responde:
su nombre es Jesús"...
A modo
de conclusión
Mi estimado
amigo y amiga, Dios es nuestro Señor y Guía,
no las estrellas. Recuerde, la Palabra de Dios dice
en 1 Corintios 10:14 : ..."huid de la idolatría",
y la astrología, nos guste o no nos guste,
es idolatría.
Alberto Avila
informedesectas@ubbi.com
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