En
más de un ocasión nos habremos preguntado
que es lo que determina que algunas personas
independientemente de su cultura, estrato
social o historia personal, reaccionen frente
a problemas o desafíos de manera inteligente,
creativa y conciliadora. Nunca antes
se había considerado incorporar en
el análisis un concepto tanto o más
importante que el cociente intelectual,
como lo es la Inteligencia Emocional.
¿Porqué
algunas personas tienen más desarrollada
que otras, una habilidad especial que les
permite relacionarse bien con otros,
aunque no sean las que más se destacan por
su inteligencia? ¿Porqué unos
son más capaces que otros de enfrentar contratiempos,
o superar obstáculos y ver las dificultades
de la vida de manera diferente?.
El nuevo concepto
que da respuesta a ésta y otras interrrogantes
es la Inteligencia Emocional, la misma que
viene a ser una destreza que nos permite
conocer y manejar nuestros propios
sentimientos, interpretar o enfrentar los
sentimientos de los demás, sentirse satisfechos
y ser eficaces en la vida a la vez que crear
hábitos mentales que favorezcan nuestra
propia productividad.
Otras habilidades
que caracterizan a la Inteligencia Emocional
son: suficiente motivación y persistencia
en los proyectos, resistencia a las frustraciones,
controlar los impulsos, demorar la gratificación,
regular el humor, mostrar empatía y abrigar
esperanzas.
El proceso de alfabetización
emocional, empieza desde muy temprano.
Cuando los niños reciben suficiente aprobación
y estímulo, son animados a asumir pequeños
desafíos, miran la vida con optimismo y
son afirmados en sus propias destrezas,
sin duda van a adquirir una amplia gama
de habilidades sociales y emocionales a
medida que pasan los años.
Aún dentro de los
procesos intelectuales, la Inteligencia
Emocional es un ingrediente importante para
desarrollar una buena disposición para aprender.
Se mencionan los siguientes aspectos:
- confianza en
sí mismos
- intencionalidad o persistencia
- curiosidad
- capacidad de comunicación
- autocontrol para modular y dominar sus
propias acciones
- cooperatividad
Cuando no se da en
su tiempo este tipo de adiestramiento, nos
convertimos en "analfabetos emocionales",
situación ésta que nos explicaría
cómo nuestro "cerebro emocional" en un momento
de tensión o extrema presión, nos puede
derrumbar, paralizar y desorganizar, bloqueando
totalmente a otras facultades mentales y
a la mente analítica.
Gracias a Dios los
descubrimientos son también alentadores
con respecto al REAPRENDIZAJE EMOCIONAL,
proceso que de ninguna manera es espontáneo.
En algunos casos, es verdad, los acontecimientos
naturales de sus vidas contrarrestan las
huellas de los traumas emocionales.
En otros casos el circuito emocional tiene
que ser reeducado o sea el curso positivo
de las emociones puede ser reaprendido.
Este nuevo aprendizaje
significa poder construir una nueva vida
con relaciones sólidas y confianbles y un
sistema de creencias que encuentre significado
incluso en un mundo en el que la injusticia
o la violencia tienen su lugar preferente.
Todos estos elementos son señales de éxito
en la reeducación del "cerebro emocional".