Zapatos, ropa vieja y costumbres que vendan… Innovar es ir al fondo
Por Misael Escorcia Reyes
Monterrey - México

Un día escuché al ropavejero que cantaba en las calles de mi ciudad… “Zapatos, ropa vieja que vendan”. Este pregón lo repetía con voz gastada y ardiente una y otra vez. En mi imaginación, que no es nada pasiva, me imaginé a mis zapatos que ya no quería siendo vendidos para que tuvieran una segunda oportunidad.

Rápidamente le comparto unos pensamientos generales que se aplican a todo… sentido común en envase práctico.

1. Deshacerse de lo viejo, implica una depuración; no todo es desperdicio; entre lo viejo también hay reliquias de incalculable valor… sino pregúntele a los arqueólogos.

2. Antes de tirar algo que estuvo vivo, asegúrese de que esté muerto; a veces resucita y se le aparece.

3. No haga una revolución, mejor haga una transición. En una revolución hay heridos y muertos, en una transición hay negociación y acuerdo. Recuerde que somos hijos del mismo Padre y que Jesús está viendo el fondo de todo… cualquier cambio, hágalo con amor.

4. Si va a innovar algo, deberá de estar dispuesto a sostener el cambio. Todo el mundo se molesta con el cambio, pero lo respetan cuando se sostiene; más sin embargo, si cede; le odiarán por cobardía.

5. Valla por temas, nunca cambie todo al mimo tiempo, porque perderá el control. Documente las innovaciones y elabore un manual simple de cada cambio. Hay que saber que contestar si le preguntan.

6. Ponga tiempo para las innovaciones, estas deben de ser graduales, pero no eternas. Establezca plazos para ver su funcionamiento, no las adopte como “para siempre”, sino habrá cambiado a lo mismo por lo mismo.

7. No cambie con todos, establezca células de innovación que incluyan a por lo menos una persona que tenga 10 años en la congregación o más; esto le dará equilibrio en las propuestas. Los jóvenes son el barro más adaptable, comience por ahí.

8. Lo que no se puede medir, no se puede controlar: Si usted no tiene el porque hay que innovar y no sabe lo que sucederá si cambia algo, estará perdido. Mida los cambios y lo positivo del mismo, vea los cambios que sufre la gente que rodea a la célula y evalué… ¿Vale la pena hacer la innovación como la estamos haciendo?

9. No adopte moldes de otros… hacerlo sería comprar con el ropavejero. Lo que funciona en Corea, no funciona en Nicaragua… la razón: Diferentes culturas. Puede adoptar ideas y adaptarlas con un plan maestro. He visto como movimientos completos adoptan sistemas que funcionaron en Corea, El Salvador o Colombia; con resultados buenos en sus primeras etapas, pero con terribles consecuencias con el tiempo.

10. Toda innovación es adaptable: Si va a cambiar algo de la liturgia de la iglesia y a quitar el himnario o a introducirlo, adáptelo a su congregación… nadie quiere bajarse del barco en medio del mar.

11. Los cambios se hacen con sentido común, no se cambia por cambiar; si todo está bien, solo adicione innovaciones pequeñas que le den alegría y color a lo que ya es bueno.

12. Cada cambio deberá de ser inspirado por la guía del Espíritu Santo, recuerde que la Iglesia no es suya. Todo lo que es, ya fue y lo que ha de ser; fue ya. En La Biblia hay suficientes innovaciones como para que pase los próximos 2000 años innovando. La verdad, es que siempre estamos resucitando cosas que dejamos de hacer como: Amarnos, levantar las manos, danzar, hablar en lenguas, velar, ayunar, predicar el evangelio…etc. Solo que le añadimos una que otra pincelada de color chillón para que resalte.

13. Entre los cambios fundamentales, no se olvide de ser motivado por el Temor de Dios, en el libro de Hechos, se menciona en repetidas ocasiones, que el avivamiento surgió cuando sobrevino temor y muchas señales y maravillas sucedían.

14. Si el gobierno de la iglesia que preside, está basado en un presbiterio, asegúrese de contar con ellos; por aquello de la política. Si lo van a mover a otra congregación por cumplir su periodo, no haga nada; planee sus innovaciones para su nueva congregación y comience con ellos. Nadie se resiste al nuevo que trae nuevas ideas, pero si odian al que dejo las cosas a medias.

15. Piense en calidad: Calidad no es hacer las cosas perfectas, sino más bien es sostener un mismo nivel y controlar cualquier variación, para que las cosas se hagan siempre iguales. Una innovación exige de controles de calidad superiores, ya que es muy fácil comenzar al 100% y al paso de meses estar en un 10%.

16. No innovamos por innovar, la sabiduría de los viejos nos dice que todo debe de tener un propósito y un proceso.
A veces, es mejor el proceso que la misma innovación, esté atento a esas pequeñas pistas. En las empresas a este proceso se le llama reingeniería; esto es, establecer un sistema de mejora, paralelo al que existe, pero que después se empata con el anterior, para dejar el nuevo. No nos gusta pensar en la iglesia como una empresa, pero si le digo que son los negocios de Dios; las bases de reingeniería ya se encuentran en La Biblia, saque la que su congregación necesita.

17. Las innovaciones se tienen que ver… Si no se ven, entonces no hay tal innovación. Vino nuevo, en odres nuevas… el vino nuevo no se ve, pero el envase si, preocúpese de comunicar correctamente los cambios, y que aquellos que sufran de primera mano la innovación se interioricen del mismo, para que sus acciones concuerden con sus palabras. Cuando esto suceda, todos querrán el vino nuevo.

¿No sería mejor que nosotros vendamos nuestros viejos y gastados tesoros? “El ropavejero” está presto a quitarle esos estorbos, solo es que nos da miedo, porque paga barato, pero yo la verdad, regalaría todo; con tal de ser liberado del lastre que me impida innovar.

Hablar de este tema, no es popular; hay mucho en juego; las formas son algo sagrado en nuestra iglesia, aun más sagrado que La Biblia o el mover de Dios… he ahí un reto para los jóvenes, innovar con sabiduría. Dios danos temor de ti y valor para innovar.

Misael Escorcia Reyes
misael.escorcia@hotmail.com
Nació en México, D.F. en 1970, es Diseñador Gráfico con especialidad en Mercadotecnia, es graduado del Calvary Ministries Institute en El Carmen N.L. México. Ha sido evangelista, pastor y maestro, conferencista con una vasta experiencia en el manejo de medios de comunicación y escritor para periódicos y revistas de diversos géneros.

Ha sido gerente de ventas de diversas empresas y consultor ejecutivo de BMC (Business Man Consultans), ha participado en la logística y organización de eventos masivos tanto cristianos como seculares en México, El Salvador y Nicaragua.

Perteneció al departamento creativo de The Coca-Cola Company en E.U. y ha sido Director de Mercadotecnia de Solomon Entertainment, la segunda empresa más importante de eventos en México. Actualmente dirige Mercadotecnia Y. y Centenniel Living, ambas empresas relacionadas con el manejo de medios de comunicación y comercialización de productos naturales.