Rápidamente le comparto unos pensamientos
generales que se aplican a todo… sentido
común en envase práctico.
1. Deshacerse de lo viejo,
implica una depuración; no todo es
desperdicio; entre lo viejo también
hay reliquias de incalculable valor…
sino pregúntele a los arqueólogos.
2. Antes de tirar algo que estuvo
vivo, asegúrese de que esté
muerto; a veces resucita y se le
aparece.
3. No haga una revolución,
mejor haga una transición.
En una revolución hay heridos y muertos,
en una transición hay negociación
y acuerdo. Recuerde que somos hijos del mismo
Padre y que Jesús está viendo
el fondo de todo… cualquier cambio,
hágalo con amor.
4. Si va a innovar algo, deberá
de estar dispuesto a sostener el cambio.
Todo el mundo se molesta con el cambio, pero
lo respetan cuando se sostiene; más
sin embargo, si cede; le odiarán por
cobardía.
5. Valla por temas, nunca cambie todo
al mimo tiempo, porque perderá el control.
Documente las innovaciones y elabore un manual
simple de cada cambio. Hay que saber que contestar
si le preguntan.
6. Ponga tiempo para las innovaciones,
estas deben de ser graduales, pero no eternas.
Establezca plazos para ver su funcionamiento,
no las adopte como “para siempre”,
sino habrá cambiado a lo mismo por
lo mismo.
7. No cambie con todos, establezca
células de innovación que incluyan
a por lo menos una persona que tenga 10 años
en la congregación o más; esto
le dará equilibrio en las propuestas.
Los jóvenes son el barro más
adaptable, comience por ahí.
8. Lo que no se puede medir, no se
puede controlar: Si usted no tiene
el porque hay que innovar y no sabe lo que
sucederá si cambia algo, estará
perdido. Mida los cambios y lo positivo del
mismo, vea los cambios que sufre la gente
que rodea a la célula y evalué…
¿Vale la pena hacer la innovación
como la estamos haciendo?
9. No adopte moldes de otros…
hacerlo sería comprar con el ropavejero.
Lo que funciona en Corea, no funciona en Nicaragua…
la razón: Diferentes culturas. Puede
adoptar ideas y adaptarlas con un plan maestro.
He visto como movimientos completos adoptan
sistemas que funcionaron en Corea, El Salvador
o Colombia; con resultados buenos en sus primeras
etapas, pero con terribles consecuencias con
el tiempo.
10. Toda innovación es adaptable:
Si va a cambiar algo de la liturgia de la
iglesia y a quitar el himnario o a introducirlo,
adáptelo a su congregación…
nadie quiere bajarse del barco en medio del
mar.
11. Los cambios se hacen con sentido
común, no se cambia por cambiar;
si todo está bien, solo adicione innovaciones
pequeñas que le den alegría
y color a lo que ya es bueno.
12. Cada cambio deberá de ser
inspirado por la guía del Espíritu
Santo, recuerde que la Iglesia no es suya.
Todo lo que es, ya fue y lo que ha
de ser; fue ya. En La Biblia hay suficientes
innovaciones como para que pase los próximos
2000 años innovando. La verdad, es
que siempre estamos resucitando cosas que
dejamos de hacer como: Amarnos, levantar las
manos, danzar, hablar en lenguas, velar, ayunar,
predicar el evangelio…etc. Solo que
le añadimos una que otra pincelada
de color chillón para que resalte.
13. Entre los cambios fundamentales,
no se olvide de ser motivado por el Temor
de Dios, en el libro de Hechos, se
menciona en repetidas ocasiones, que el avivamiento
surgió cuando sobrevino temor y muchas
señales y maravillas sucedían.
14. Si el gobierno de la iglesia que
preside, está basado en un presbiterio,
asegúrese de contar con ellos; por
aquello de la política. Si
lo van a mover a otra congregación
por cumplir su periodo, no haga nada; planee
sus innovaciones para su nueva congregación
y comience con ellos. Nadie se resiste al
nuevo que trae nuevas ideas, pero si odian
al que dejo las cosas a medias.
15. Piense en calidad: Calidad
no es hacer las cosas perfectas, sino más
bien es sostener un mismo nivel y controlar
cualquier variación, para que las cosas
se hagan siempre iguales. Una innovación
exige de controles de calidad superiores,
ya que es muy fácil comenzar al 100%
y al paso de meses estar en un 10%.
16. No innovamos por innovar, la sabiduría
de los viejos nos dice que todo debe de tener
un propósito y un proceso. A
veces, es mejor el proceso que la misma innovación,
esté atento a esas pequeñas
pistas. En las empresas a este proceso se
le llama reingeniería; esto es, establecer
un sistema de mejora, paralelo al que existe,
pero que después se empata con el anterior,
para dejar el nuevo. No nos gusta pensar en
la iglesia como una empresa, pero si le digo
que son los negocios de Dios; las bases de
reingeniería ya se encuentran en La
Biblia, saque la que su congregación
necesita.
17. Las innovaciones se tienen que
ver… Si no se ven, entonces no hay tal
innovación. Vino nuevo, en
odres nuevas… el vino nuevo no se ve,
pero el envase si, preocúpese de comunicar
correctamente los cambios, y que aquellos
que sufran de primera mano la innovación
se interioricen del mismo, para que sus acciones
concuerden con sus palabras. Cuando esto suceda,
todos querrán el vino nuevo.
¿No sería mejor que nosotros
vendamos nuestros viejos y gastados tesoros?
“El ropavejero” está presto
a quitarle esos estorbos, solo es que nos
da miedo, porque paga barato, pero yo la verdad,
regalaría todo; con tal de ser liberado
del lastre que me impida innovar.
Hablar de este tema, no es popular; hay mucho
en juego; las formas son algo sagrado en nuestra
iglesia, aun más sagrado que La Biblia
o el mover de Dios… he ahí un
reto para los jóvenes, innovar con
sabiduría. Dios danos temor de ti y
valor para innovar.
Misael
Escorcia Reyes
misael.escorcia@hotmail.com
Nació en México,
D.F. en 1970, es Diseñador
Gráfico con especialidad
en Mercadotecnia, es graduado
del Calvary Ministries Institute
en El Carmen N.L. México.
Ha sido evangelista, pastor
y maestro, conferencista con
una vasta experiencia en el
manejo de medios de comunicación
y escritor para periódicos
y revistas de diversos géneros.
Ha sido gerente de ventas de
diversas empresas y consultor
ejecutivo de BMC (Business Man
Consultans), ha participado
en la logística y organización
de eventos masivos tanto cristianos
como seculares en México,
El Salvador y Nicaragua.
Perteneció al departamento
creativo de The Coca-Cola Company
en E.U. y ha sido Director de
Mercadotecnia de Solomon Entertainment,
la segunda empresa más
importante de eventos en México.
Actualmente dirige Mercadotecnia
Y. y Centenniel Living, ambas
empresas relacionadas con el
manejo de medios de comunicación
y comercialización de
productos naturales.
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