"Se levantó muy de mañana...y
se fué al lugar que Dios le dijo..." Génesis
22:3
Abraham es un modelo muy interesante
para la adoración. Al ser llamado a entregar al
ser que mas quería, obedeció con prontitud.
Al encontrar el monte que Dios le señaló,
levantó un altar donde ofreció a Isaac.
Su diligencia para obedecer es su mayor expresión
de devoción y adoración.
La obediencia es nuestra mayor
expresión de adoración. Sin embargo, nuestra
obediencia solo puede nacer de una fe inquebrantable en
la bondad de un Dios que es fiel e integro en cuanto a
sus promesas.
Por esa razón, las palabras
de Abraham a su hijo fueron: "Dios se proveerá
de cordero..." v.8
El altar de Abraham es un altar
de fe. Fe en el carácter bueno de Dios, quien siempre
busca el bien para los suyos.
Puedes atreverte a creer en la bondad de Dios apesar de
todo?
Esto es sumamente importante. Pues
nadie puede acercarse a Dios a menos que tenga fe en su
bondad.
"Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque
es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay
y que es galardonador de los que le buscan."
Hebreos 11:6
Aquellos que gozan de una profunda
comunión con Dios, primero han sido convencidos
de lo bueno que El es. Ellos saben que Dios ama el bien.
El temor al castigo o al rechazo por parte de El, ya no
existes. En cambio, hay una constante "seguridad"
de que van a ser bienvenidos.
Aprendamos del padre de la
fe! Acerquémonos a Dios con confianza en su bondad
y descubramos la bondad de nuestro Padre al entregarnos
diariamente en obediencia a El.