|
Emmanuel significa
“Dios con nosotros”, Dios que visita lo humano
Si esto es así, podemos afirmar que estamos frente
al hecho más significativo de la historia. (No es
político, ni científico, ni bélico,
ni económico, es teológico)
Ahora bien, para
que el reencuentro entre lo divino y lo humano pueda ocurrir
es necesario que los humanos hagamos algunos arreglos. No
recibimos a Dios como espectadores, sino como hospedadores.
¿Cuáles
son esos “arreglos”, esos “preparativos”
para recibir a Dios? ¿Cuál es la actitud que
Dios espera encontrar en nosotros, para poder entrar en
nosotros?
El libro de Isaias
puede ayudarnos a responder esta pregunta: es el libro más
mesiánico, es el libro de la espera y la esperanza,
es el libro que narra la condición de un pueblo que
mucho se parece a la nuestra hoy.
En Navidad Dios viene
a nosotros. Si queremos recibirlo, necesitamos preparar
el corazón, preparar la fe, preparar el entendimiento.
1. PARA RECIBIR A
DIOS NECESITAMOS RECORDAR SUS OBRAS EN EL PASADO. Vs. 1-4
El profeta está
desanimado, y decepcionado. Todo está en ruinas y
hasta su fe está en ruinas.
Pero hay algo que
puede ayudar al profeta desanimado: la memoria. Cuando no
tenemos esperanza podemos apelar a la memoria y la memoria
despertará la esperanza.
• Es el Dios
que obró con Abraham, aquel arameo errante del cual
formó una nación
• Es el Dios que obró con Sara, Rebeca y Raquel,
las tres mujeres estériles.
• Es el Dios que obra con Moisés, liberando
a Israel de Egipto abriendo y cerrando mares.
Entonces si Dios
ha obrado en el pasado, ¿por qué no la va
a hacer hoy? Si Dios no perdió el control en el pasado,
¿por qué lo perderá en el presente?
2. PARA RECIBIR ADIOS
NECESITAMOS RECONOCER NUESTRA NECESIDAD DE EL vs. 5-7
Muchas veces Dios
llega a nosotros pero no le recibimos porque creemos que
no lo necesitamos.
• O porque
somos demasiados fuertes, jóvenes, racionales, santos,
le decimos: " No te necesito, no por ahora.”
• O porque nos creemos demasiado pecadores, indignos,
“caso perdido”. Le decimos “No te necesito,
ya no hay arreglo para mi....”
En la Biblia hay
dos ejemplos de personas que no pudieron recibir a Dios
en sus vidas, porque se sentían demasiado buenos
o demasiado malos: el fariseo y Judas. El primero no necesitaba
a Dios porque todo estaba en orden en su vida. El segundo
porque todo estaba perdido en su vida.
No importa lo que
pienses de ti mismo, ni de tu problema, ni de tu vida, ni
si es demasiado temprano o demasiado tarde: todos necesitamos
convertirnos a Dios, y recibirle cuando el viene a nosotros.
Necesitamos hacer
la misma pregunta del profeta: ¿cómo podré
ser salvo?.
3. PARA RECIBIR A
DIOS NECESITAMOS TENER UNA IMAGEN BIBLICA DE DIOS.
Muchas personas se
cierran a Dios porque tienen una imagen distorsionada de
Dios.
• Cuando Dios
viene a ellas creen que viene como el Dios severo y cruel,
que nos quiere ver sufrir. Entonces se cierran a Dios.
• Otros esperan
a un Dios bonachón, inofensivo, al que todo le da
igual y acepta cualquier cosa de nosotros. Entonces se abren
a ese Dios, pero no pasa nada, porque recibieron una caricatura
de Dios.
Hay dos imágenes
muy ricas que nos ayudan a conocer al Dios que vamos a recibir:
• El Dios Padre:
En la familia judía, el padre es el dueño,
pero no un dueño para explotar, es el dueño
que cuida, protege, enseña y defiende.
• El Dios Alfarero:
un artesano, artista, un creador, que trabaja la arcilla
con sus manos y que si se cae la restaura.
Estas dos imágnes:
Padre y Alfarero, corrigen nuestras imágenes distorcionadas
de Dios, del Dios distante de las catedrales, del Dios transigente
al que todo le da igual.
Si vamos a recibir
a Dios, vamos a recibir al Dios Padre, que es tu dueño
y que te guarda y protege. Al Dios Alfarero que da forma
a tu vida y te restaura.
CONCLUSION
Repasamos estas tres
formas de prepararnos para recibir a Dios que nos da Isaías:
1) Necesitamos hacer
memoria de las obras de Dios en el pasado.
2) Necesitamos reconocer
que necesitamos a Dios. No hay nadie demasiado santo, ni
demasiado pecador que ya no necesite a Dios.
3) Necesitamos recuperar
una de las imágenes biblicas mas bellas de Dios,
la de un Dios que nos trata como Padre y como Alfarero.
Navidad es el encuentro
de lo humano con lo divino. Que hoy mismo podamos tener
ese encuentro.
Señor:
gracias por venir a nosotros. Queremos recibirte, darte
el lugar de nuestro Padre, de nuestro Alfarero. Ayúdanos
a confiar que las mismas obras que hiciste en el pasado,
podrás hacer hoy con nosotros. Nuestro corazón
te necesita, nuestra vida te necesita. No hay pecado tan
grande ni virtud tan grande que dejen afuera. Señor,
hay un vacío que solo tú lo puedes llenar.
|