sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia, analizar el tráfico y mostrar publicidad personalizada.
Al continuar navegando, aceptas su uso.
Política de Privacidad