Como la gente del Oriente se ciñe los vestidos largos para la acción, a los creyentes se les insta a preparar su mente con la Palabra de Dios a la espera del regreso de Cristo (1 Pedro 1:13-16)
¿Cómo se deletrea “victoria”? ¿Cómo deletrea Dios victoria? Con toda certeza no en términos de edificios, ni de dinero, ni de cosas similares, aun cuando estas cosas son importantes en la obra de Dios.
La vida está llena de contrastes. No existe contraste mayor que el que describe el apóstol Pablo en Efesios 2. Por un lado: ¿dónde estaán los perdidos, que no son salvos? Por otro lado: ¿dónde estaán los creyentes en Cristo?
El pensamiento clave de este capítulo es la pronunciación de las bendiciones que tenemos como creyentes, las bendiciones espirituales que nos nuestras en Cristo (1:3). Pablo nos informa que cada persona de la Deidad nos ha bendecido
¡Cuán a menudo Dios hace para sus siervos lo que ellos desean hacer para El. David deseó edificar casa al Señor y el Señor le edificó casa!. El mismo Espíritu del Señor le instruyó acerca de cómo orar. Dándole un sentimiento de la necesidad
Muchas veces hemos considerado a David como un tipo del Señor Jesús, en sus conflictos y victorias y en muchas otras cosas. También lo vemos aquí en el despojo. Al que es un guerrero contra el mal le pertenecen los despojos.
Siempre hay dos maneras de tratar una misma doctrina. La verdad de este texto puede ser usada bien como narcótico o como estimulante. Algunos son tan malos que dicen: Si la batalla es del Señor no necesitamos pelearla-, si es del Señor podemos rehusarla.
Respondió Rut: No me ruegues que te deje y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios» (Rut 1: 16). Esta es una valiente y abierta confesión de fe hecha por una mujer; una mujer joven, pobre, viuda y extranjera.
Bill Hybels muestra cómo las leyes para el éxito en el liderazgo pueden a veces chocar de frente entre sí. Ningún líder inculcó valores tan profundos o inspiró a las personas como Jesucristo
Esta es la última oportunidad de la humanidad. Siglos de ambición, orgullo y odio han lanzado a la humanidad al desastre, y la han alejado de su propósito original.