SI me ofendo fácilmente, si me contento en continuar en una enemistad indiferente, aunque la amistad es posible, entonces no sé nada del amor del Calvario.
SI me amargo por los que me condenan, a mí parecer, injustamente, olvidando que si me conocieran como yo me conozco a mi misma me condenarían aún más, entonces no sé nada del amor del Calvario.