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Bosquejos para Predicar

El Arte del Amor

El Arte del Amor
¿Un arte? En todo caso, requiere conocimiento, esfuerzo y estar cerca de una fuente que inspire y refuerce el amar.
📖 Texto Bíblico: 1 Corintios 13:1-8

Una gran tragedia de nuestra sociedad es creer que sabemos mucho y nos olvidamos de aprender lo esencial y esto hacerlo en el texto esencial: Esto es, a amar según Dios nos lo revela en su Palabra. ¿Qué es el amor?

1. ¿Una sensación placentera cuya experiencia es una cuestión de suerte, algo con lo que uno “tropieza” si tiene suerte en la vida?
2. ¿Un arte? En todo caso, requiere conocimiento, esfuerzo y estar cerca de una fuente que inspire y refuerce el amar.

Amar es una disposición de la voluntad.
Todos estamos sedientos de amor, pero pocos piensan que hay que aprender a amar, pues no se nace con esa “disposición de la voluntad”.

Cuando se habla de amar, la mayoría de las personas pensamos:
1. Ser amados… más que amar.
2. Es fácil amar si se encuentra la persona o el objeto “amable”.
3. Confusión entre “enamorarse” y “permanecer en el amor”.

Y es que normalmente pensamos con egoísmo. (a) Amor estilo mentalidad “marketing”, amamos lo que nos gusta, nos atrae, nos han introducido meramente por los procesos de imagen. (b) Confusión ante el hecho de “amar constantemente” como disposición estable o la “mera pasión de gustarse temporalmente”.

Aunque la gran mayoría de las parejas se formaron con ilusiones de amar, pocas empresas que empezaron tan alegres, expectantes, prometedoras, han fracasado tanto, ¿por qué?
1. Por ignorancia acerca del tema.
2. Por no considerar seriamente los factores de riesgo.
3. Por intereses personales: Escapar de la soledad, tener una familia, huir de la casa.

O aprendemos las causas de los fracasos y corregimos, o renunciamos a tal actividad, y como esto es imposible e impensable, pues hemos sido creados para dar amor y recibirlo, no nos queda otro remedio que estudiar el tema y corregir, y ello ante el contexto que mejor conoce al hombre, su naturaleza y sus necesidades.

Un amor como el de 1 Corintios 13 es un sentimiento volitivo profundo. No es natural en el hombre, viene de Dios, pero no debemos quedarnos expectantes, sino aprender y con ello prepararnos para recibir el don de amar, y esto pasa por concienciarnos de que el amor es como un arte que hay que aprender.

I. COMO APRENDER EL ARTE DE AMAR

1. Conocer y dominar la teoría.
Estudiar el significado de 1 Corintios 13.
2. Practicar la teoría, según la enseñanza bíblica.
Empezar tratando a las personas como si las amáramos, al menos empezar así.
3. Considerarlo importante: No se llega a dominar ningún arte si no se considera fundamental.
4. Lo más importante, demandar el arte de amar en oración: “el que pide recibe”.
Cuando teoría, práctica y demanda a Dios se funden, el amor viene.

Repasar los conceptos griegos del amor, como una disposición de la voluntad: Filos: amor fraternal; Eros: amor sensual; Estorge: afecto; y Agape (el amor de Dios): Amar es darse…

II. AMANDO DE FORMA PRACTICA

Amar según 1 Corintios 13, significa también:
1. Cuidar: Es difícil imaginar que se ama a una criatura y no se le cuida.
2. Conocer: Para amar se necesita conocer ya que ello enriquece también los modos en que demostraremos el amor.
3. Responsabilidad: Estar para responder cuando se nos necesita.
4. Respetar: Del latín respicere. Es decir mirar la persona como es y amarla así, no querer que sea una copia nuestra, lo que sería prolongar el auto amor.
5. Darse: El ejemplo de amor lo tenemos en Cristo, que amó tanto que se entregó a sí mismo por nosotros.

III. CONSIGUIENDO CRECER EN AMOR

1. Disciplina. Nunca haremos nada si no lo hacemos de una forma disciplinada.
2. Concentración. Es condición indispensable en el dominio de cualquier arte: oración y estudio de la palabra.
3. Perseverancia: Necesaria para lograr cualquier cosa.
4. Preocupación: Es decir interés (como el ama de casa que desea que sus plantas estén frescas y lozanas, así hay que cuidar, regar y mimar el amor, con interés).

Conclusión

Para amar hay que abandonar el narcisismo, es decir ser humildes. Y el primer paso es ponerse a los pies de Dios y reconocer que no sabemos amar, que no amamos lo suficiente, que estamos necesitados de amor y saber amar.

Para amar hay que ejercer fe. Confiar que sometiendo a él nuestras vidas el amor nacerá: “Porque Dios es amor.”