Sin embargo, como en otras ocasiones los pronósticos habían fallado, la gente se burló y no tomó medidas. Nadie imaginó lo que vendría. La lluvia fue tan intensa que en menos de quince minutos el agua comenzó a penetrar en plazas y centros comerciales. Los autos flotaban, personas quedaron atrapadas en el metro y en paradas de autobuses. Se reportaron siete muertos por ahogamiento y daños materiales incalculables.
La periodista reflexionó: "Así será que Cristo va a venir, cuando nadie lo espere. Pero como la lluvia pasada que causó tanto daño, esta noticia también ha sido divulgada por todos los medios de comunicación y pocas personas han tomado medidas de seguridad, en este caso, buscar la salvación".
Significado
Esta anécdota moderna ilustra el principio de 1 Tesalonicenses 5:2-3: "El día del Señor vendrá como ladrón en la noche. Cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina". La Segunda Venida ha sido anunciada en toda la Escritura, predicada por siglos, advertida constantemente. Pero al igual que con el pronóstico de lluvia, muchos se burlan, postergan o ignoran la advertencia. La venida de Cristo no sorprenderá a los que están preparados, pero será repentina e inevitable para los que no lo están.
Aplicación
"Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata es por descuidado". La advertencia está dada. La pregunta no es si Cristo vendrá, sino si estaremos listos cuando venga. Como el viernes de la anécdota, la Segunda Venida no nos debe agarrar "asando batatas", es decir, desprevenidos. La preparación no es opcional; es la respuesta sensata a una advertencia clara y repetida