| La
herencia de los creyentes llenos del Espíritu
Romanos
8 es la más amplia exposición de Ia vida
que viene a través del Espiritu de vida en Cristo
Jesús.
Es una especie
de resumen de la herencia dcl creyente en el Espíritu.
1) Pentecostés
trae consigo liberación
La ley del Espíritu
de Vida en Cristo Jesús hace a los hombres libres,
"y donde está el Espíritu del Señor,
allí hay libertad" El es el Espíritu de
Poder, y la primera demostración del poder es la
emancipación. El rompe el poder del pecado. No
hay esclavitud de la cual El no pueda liberar. El rompe
las cadenas del alma y abre las puertas de la prisión
a los redimidos.
La salvación
puede venir, bien como el estruendo de un veloz viento,
como llama de fuego, o bien como una brisa de la mañana
o la luz de la aurora. Viene para librar a los hombres
de Ia esclavitud y la condenación. Es el Evangelio
de Libertad para todos los que se encuentran aprisionados
en sus pecados.
No hay esclavo
que el Evangelio no pueda salvar. La más grande
liberación es la de la impotencia moral de la doble
personalidad, del capitulo 7 de Romanos. La medida de
su consumación está descrita en las palabras:
"Ahora, pues, ninguna condenación hay para
los que están en Cristo Jesus... " Los hombres
son liberados de todo lo que pueda acarrearles condenación.
2) Pentecostés
trae vitalidad abundante
Nuestro Señor
vino para que podamos tener vida, y vida en abundancia.
Esa vida se encuentra en el don del Espiritu Santo. El
don de Dios es el Agua Viviente brotando como un manantial
para vida eterna. El agua de vida es el agua de la vitalidad
de la Eterna Fuente de la Vida. La Iey es buena, pero
débil en la carne e inefectiva en la flaqueza humana.
El Espiritu Santo fortalece el ser interior, santifica
su naturaleza, despierta sus poderes, vitaliza sus cuerpos
mortales e irradia sus vidas. Los creyentes Ilenos del
Espiritu viven realmente.
Viven Ia vida
que puede llamarse vida de verdad. La experiencia de Pentcostés
convierte a los creyentes anémicos en santos exuberantes.
Los que contemplaban a los creyentes después de
Ia experiencia de Pentecostés decían que
estaban embriagados, y en cierta forma lo estaban, pero
no con vino. Estaban llenos de vitalidad.
La experiencia
de Pentecostés despierta la vida interior del hombre,
vitaliza sus poderes latentes y hace que cada don y cada
facultad rindan al máximo. Todos aquellos que desean
tener una vida abundante, victoriosa, gloriosa y llena
de satisfacción, deben acercarse a Pentecostés.
La vida es la mejor medicina para cualquier clase de enfermedad.
Cura todos los males, termina con todo el decaimiento
y conquista la muerte.
3) Pentecostés
trae entendimiento
¿De dónde
sacó Pedro el mensaje que predicó en el
día dé Pentecostés? No lo leyó
de ningún manuscrito preparado. Este apóstol
pescador siempre nos sorprende con las cosas que él
sabe. ¿Quién le enseñó? ¿Cómo
conocía él el significado oculto de la profecIa?
¿Cómo pudo entender la filosofía de la historia
para poder decir con certeza las cosas que decía?
¿Cómo llegó a entender el significado de
la Cruz y a descubrir la explicación de la resurrección
del Señor Jesús de entre los muertos? ¿Quién
le instruyó acerca de estas cosas? El Maestro dijo
cómo llegó al conocimiento de que El era
Cristo, el Hijo de Dios; y esta explicación aclara
todo lo demás.
Pedro habla esas
cosas profundas espirituales por medio del Espíritu
de Sabiduria y Revelación. El Espíritu de
Verdad guía a toda Verdad. Sabemos por medio del
Espíritu que somos hijos de Dios y coherederos
juntamente con Cristo.
El Espíritu
mismo es nuestro Testigo. Sabemos que el mundo espera
la revelación de los hijos de Dios. Sabemos que
"todas las cosas cooperan para bien de los que aman
a Dios, de los que son llamados conforme a su propósito"
Sabemos que no corremos la misma suerte que los demás
en el día de la adversidad. Conocimos a Dios y
las cosas espirituales profundas. Sabemos que somos salvos
por la eternidad y que estaremos aprobados en Cristo ante
el Trono de Dios. Nadie podrá acusar en nada a
los escogidos de Dios.
Nada nos puede
separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús.
El Espíritu conoce las cosas profundas de Dios,
y toma de las cosas de Cristo y las revela a aquellos
que le han recibido. El es el Espíritu de Sabiduria
y de Revelación. El nos guía a toda Vemdad
y a una sabiduría práctica. El hace que
los hombres sean sabios con la sabiduría que viene
de arriba.
4) Pentecostés
trae una nueva comunión en la oración
"Y de igual
manera, también el Espíritu nos ayuda en
nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como
conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo
intercede por nosotros con gemidos indecibles. Y el que
escudriña los corazones sabe cuál es la
mentalidad del Espíritu, porque conforme a la voluntad
de Dios intercede por los santos." Este es el secreto
de la oración que prevalece.
5) Pentecostés
trae poder
Esta fue la promesa
específica de Cristo: "...pero recibiréis
poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu
Santo, y me seréis testigos en Jerusalén,
en toda Judea, en Samaria, y hasta lo ultimo de la tierra."
El testimonio prevalece sobre el enemigo: "Somos
más que vencedores" dice el apóstol Pablo;
y Juan adjudica la victoria al testimonio: "Y ellos le
han vencido por rnedio de la sangre del Cordero y de Ia
palabra del testimonio de cllos, y menospreciaron sus
vidas hasta la muerte" (Apocalipsis 12:11). El Espíritu
de poder nos es conferido para que tengamos poder.
6) Pentecostés
trae el fuego de Dios
El fucgo es el
símbolo escogido del cielo para la pasión
moral. Es la misma emoción inflamada. Dios es amor;
Dios es fuego. Los dos son uno. El Espíritu Santo
bautiza en fuego. Las almas llenas del Espíritu
arden de amor para con Dios. Aman con un amor que ilumina,
un amor radiante. Creen con una fe que se enciende. Sirven
con una devoción que consume. Odian el pecado con
una fuerza que quema. Se regocijan con un gozo radiante.
El amor es perfeccionado en el Fuego de Dios. Nada puede
separarnos del amor de Dios.
7) Pentecostés
trae pasión por las almas perdidas
El capitulo 8 se
derrama en el capitulo 9 de Romanos. La expericncia se
consuma en angustia y lágrimas por los perdidos.
No hay mejor prueba de la gracia que Ia actitud hacia
los perdidos. Pentecostés nos lleva de vuelta a
Getsemaní, pues nos bautiza con el Bautismo de
Cristo en Su pasión redentora.
Los cruzados llenos
del Espíritu son siempre tiernos y ven a los perdidos
a través de las lagrimas de una compasión
santa.
|