La visita de León XIV llega en un momento de particular tensión entre el Gobierno nacional y la Iglesia Católica.
La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) ha pedido públicamente “evitar” que el pontífice sea ubicado “en uno u otro lado de la grieta”, y ha reconocido diferencias con la gestión de Javier Milei.
En paralelo, el presidente Milei ha reforzado su vínculo con algunos sectores evangélico: a ocho días del arribo del Papa León XIV, inauguró en Neuquén el templo bautista más grande del país, perteneciente al pastor Hugo Márquez, quien conserva una “fuerte gravitación en la mesa de conducción de ACIERA".
Esta Iglesia recibió fondos del Gobierno a partir de la política de tercerización de la ayuda alimentaria impulsada por el Ministerio de Capital Humano.
Este acercamiento del oficialismo a los evangélicos, mientras se tensan las relaciones con la cúpula católica, coloca a ACIERA en una posición delicada.
Por un lado, la alianza evangélica mantiene un canal de diálogo con el Gobierno; por otro, su participación en el coloquio interreligioso organizado en el marco de la visita papal demuestra que no ha roto los puentes con la Iglesia Católica ni con el resto de los credos.
Cabe resaltar también, que cada iglesia evangélica puede tener o no su propia postura política, independientemente de ACIERA, y en su mayor parte, no comulga con el actual gobierno, cuyas políticas de ajuste han perjudicado sobre todo a los más vulnerables, contrariamente al ejemplo de Cristo.