I. El Amante. «Cristo nos amó.» «Dios es amor.» Cristo es el Hijo del vivo y amante Dios, y la misma imagen de su Padre. Él es también el Hijo del Hombre venido en semejanza de carne de pecado.
II. Los objetos de su amor. «Nos amó.»
1. ¿Cuándo? «Siendo aún pecadores.» Cuando estábamos muertos en pecado.
2. ¿Cómo? Con un amor divino, inclusivo, y másfuerte que la muerte. Nos amó más que a los ángeles caídos; más que nosotros nos amábamos a nosotros mismos; más que a los ángeles del cielo; más que se amó Sí mismo. ¡Qué amor!
III. La evidencia de su amor. «Se dio a Sí mismo por nosotros.» El amor del hombre se abre gradualmente, y puede manifestarse en dones de un valor constantemente creciente. El amor de Cristo lo da todo desde el principio. Todas las riquezas de Dios están incluidas en «Él». Él se dio a Sí mismo por nosotros
1. COMO OFRENDA VOLUNTARIA. La ofrenda de la vida y obrade Cristo a Dios fue un don aceptable, agradable delante de Él. Él se ofreció a Sí mismo sin mancha. El corazón de Dios quedó infinitamente satisfecho con la vida y el carácter de su amado Hijo. Él fue obediente hasta la muerte.
2. COMO SACRIFICIO VICARIO. «Se entregó a Sí mismo por nosotros a Dios como ofrenda y sacrificio.» Aquí tenemos el pensamiento de sustitución. Cristo murió por nosotros. Él llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero.
3. COMO... OLOR FRAGANTE. Hay una gran diferencia entre el aroma de nuestras vidas carnales y el del carácter de Jesús. «En mí, esto es, en mi carne, no mora el bien» (Ro. 7:18). «Porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad» (Col. 2:9). «Y vosotros estáis completos en Dios» (v. 10).
IV. El fruto de este amor en nosotros.
1. SEGUIDORES DE DIOS. El amor de Cristo debe constreñirnos a ser imitadores de Aquel que nos amó: imitadores de su amor, paciencia, pureza, devoción y de un celo impulsor. ¡Qué pobres imitaciones que somos! ¡Quiera el Espíritu Santo obrar en nosotros su propio beneplácito, para que seamos conformados a la imagen de su Hijo!
2. ANDANDO EN AMOR. Siguiendo esta nueva y divina pauta, nuestro andar tendrá lugar en una nueva y celestial atmósfera. Permaneced en Él, y andaréis en amor.

