En este momento ruego a Dios por ti, para que Su mano de poder esté en todo lo que hagas. Que Él te guíe a cada paso. Le pido a Dios que puedas sentir Su abrazo de amor cuando te reúnas con Él.
Fue la presencia de Jesús la que encendió el victorioso valor en los cuatro hombres que llevaban al hombre paralizado, ¿y no está el Señor entre nosotros ahora?