Tráeme todos tus sentimientos, incluso aquellos que no quisieras tener. Es posible que el miedo y la ansiedad no dejen de atormentarte. Los sentimientos, per se no son pecaminosos pero sí pueden tentarte a pecar.
ya no te preocupes preguntando qué vas a comer, qué vas a beber o qué ropa te vas a poner. Sólo los que no conocen a Dios se preocupan por eso. Tú no te desesperes por esas cosas. Tu Padre que está en el cielo sabe que las necesitas.
Descansa en mi presencia cuando necesites recuperar tus fuerzas. Descansar no es, necesariamente, mantenerse sin hacer nada como a menudo la gente lo entiende. Cuando te relajas en mi compañía estás demostrando confianza en mí.