Cuando alguien con autoridad da una directiva, esa orden llega a la persona adecuada que la hace realidad. Las órdenes no se ejecutan solas: se necesita una persona para llevar a cabo los deseos de la autoridad.
En la profunda reflexión de un alma atribulada, se manifiesta un sincero clamor hacia el Señor, buscando redención y paz. La narrativa relata el encuentro con la misericordia divina, que, sin detenerse ante el pecado, transforma y llena de amor, destacando la grandeza del nombre de Jesús y su impacto eterno en la humanidad
La belleza superlativa de Jesús es enteramente atractiva; no tanto con el fin de que sea admirada, sino para que sea amada. Jesús es más que agradable y hermoso, es amable.