Las palabras de Jesús al ladrón moribundo le transmitieron una promesa incondicional de perdón completo, cubriendo cada mala acción que había hecho. No se esperaba que expiar sus propios pecados, hiciera penitencia o realizara cualquier ritual.
Desafortunadamente, hay mucha superstición y confusión sobre el significado de la sangre de Cristo. Un popular libro escrito hace varios años por un autor evangélico conocido sugiere que hay algo único acerca de la química de la sangre de Cristo
Los corderos solo simbolizaban un sacrificio más perfecto que Dios mismo proveería para quitar los pecados. Por esto Juan el Bautista miró más allá de los sacrificios de animales y señaló al verdadero «Cordero de Dios que quita el pecado del mundo»