La experiencia nos ha enseñado que cuanto más sinceramente dependamos de la gracia de Dios en Cristo y atendamos al Espíritu Santo, más frutos llevaremos para Dios
No hay nada en todo el mundo más importante o más valioso que la verdad. Y la iglesia tendría que ser «columna y baluarte de la verdad» (1 Timoteo 3.15).