Nuestro concepto de la oración, sea o no correcto, se basa en nuestra propia concepción mental acerca de la misma. La definición más apropiada de la oración es compararla con lo que la respiración es en nuestros pulmones y como la sangre en nuestro corazón
Pero Dios te ha dado el poder de confrontar con osadía tu temor y romper su poder sobre tu vida. Así, cuando el temor llame a tu puerta, ¡que la fe salga a recibirle!
Nos hacemos la idea de que Dios va a hacer algo excepcional, que Él nos está preparando y equipándonos para alguna obra extraordinaria en el futuro. Pero al crecer en Su gracia descubrimos que Dios está glorificándose en nosotros a Sí mismo aquí y ahora, en este mismo instante