La fe es el pie del alma con el cual ésta puede marchar a lo largo del camino de los mandamientos. El amor puede hacer que los pies se muevan velozmente, pero la fe es el pie que lleva al alma
Sabemos que el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio. El Espíritu de Dios genera y distribuye estas características.
Si tu Espíritu no hubiese soplado en mí hálito de vida nueva, santa y espiritual, habría permanecido hasta hoy en mis delitos y pecados. Mi vida celestial viene enteramente de ti; a ti la atribuyo.