Mirar aquellas increíbles estructuras personalmente me ha proporcionado una perspectiva muy distinta acerca de la calidad y del arte manual. Esto me ha ayudado a entender que la excelencia se la debe medir en siglos, no tan solamente en décadas. Mismo la paciencia y el planeo que aquellas estructuras exigieron son extrañas a nuestro modo de pensar en el siglo XXI.
En nuestro llamado “mundo moderno” programas sofisticados de computadoras son desarrollados, tan solamente para tornarse obsoletos en pocos meses. Imagínese usted intentar de convencer a nuestros trabajadores a trabajar en la construcción de un edificio, ¡sin parar por los próximos 5, 10 o 20 años!
En Eclesiastés 3:14, el rey Salomón, quien exigió y dio ejemplo de excelencia, enseño: “Se que todo lo que Dios hace permanecerá para siempre; a esto nada se le puede agregar, y de esto nada se pode retirar. Dios así hace para que los hombres LO teman.”
En nuestro ambiente de trabajo, si deseamos que nuestros compañeros nos tengan en alta consideración, que nos “respeten”, ¿no haría sentido ver nuestro trabajo desde una perspectiva de largo plazo – quién sabe eterna? ¿Estás viviendo y realizando tu trabajo en la esperanza de que su impacto, o sea, su “producto”, venga a durar más de lo que unas pocas décadas?
La Biblia dice que fuimos creados a la imagen de Dios (Génesis 1:26-27). ¿Si esto es verdad, no deberíamos – como Dios – tener una perspectiva duradera, eterna con respecto al resultado de nuestras vidas?
En la próxima vez en que usted se prepare para trabajar sobre algún proyecto importante (cualquier que sea), antes de seleccionar los materiales a ser usados y decidir cual será su abordaje, intente de hacerse una pausa por tiempo suficiente para permitirse tener una visión de largo plazo. Pregúntese: ¿“Cómo puedo hacer con que esto dure por siglos, y no solamente por décadas?”
Alguien hizo una afirmación osada al decir que en este mundo tan solamente dos cosas van a durar para siempre: la Palabra de Dios y las personas.
Todo lo demás va a eventualmente deteriorarse y desaparecer. Si esta afirmación es verdadera, si usted quiere efectivamente ejercer un impacto que dure por siglos, quizás sea sabio invertir más de su tiempo buscando lo que beneficie y mejore la vida de las personas. En el libro de Juan 15:16 Jesucristo dijo: “...Yo os he escogido para que vayan y den fruto, fruto que permanezca...”
Adaptado, bajo permiso, de "Momentos de Integridad con Rick Boxx", un comentario semanal acerca de la integridad en el mundo de los negocios, a partir de la perspectiva cristiana. Traducción de Wesley y Aline Figueira.
En nuestro llamado “mundo moderno” programas sofisticados de computadoras son desarrollados, tan solamente para tornarse obsoletos en pocos meses. Imagínese usted intentar de convencer a nuestros trabajadores a trabajar en la construcción de un edificio, ¡sin parar por los próximos 5, 10 o 20 años!
En Eclesiastés 3:14, el rey Salomón, quien exigió y dio ejemplo de excelencia, enseño: “Se que todo lo que Dios hace permanecerá para siempre; a esto nada se le puede agregar, y de esto nada se pode retirar. Dios así hace para que los hombres LO teman.”
En nuestro ambiente de trabajo, si deseamos que nuestros compañeros nos tengan en alta consideración, que nos “respeten”, ¿no haría sentido ver nuestro trabajo desde una perspectiva de largo plazo – quién sabe eterna? ¿Estás viviendo y realizando tu trabajo en la esperanza de que su impacto, o sea, su “producto”, venga a durar más de lo que unas pocas décadas?
La Biblia dice que fuimos creados a la imagen de Dios (Génesis 1:26-27). ¿Si esto es verdad, no deberíamos – como Dios – tener una perspectiva duradera, eterna con respecto al resultado de nuestras vidas?
En la próxima vez en que usted se prepare para trabajar sobre algún proyecto importante (cualquier que sea), antes de seleccionar los materiales a ser usados y decidir cual será su abordaje, intente de hacerse una pausa por tiempo suficiente para permitirse tener una visión de largo plazo. Pregúntese: ¿“Cómo puedo hacer con que esto dure por siglos, y no solamente por décadas?”
Alguien hizo una afirmación osada al decir que en este mundo tan solamente dos cosas van a durar para siempre: la Palabra de Dios y las personas.
Todo lo demás va a eventualmente deteriorarse y desaparecer. Si esta afirmación es verdadera, si usted quiere efectivamente ejercer un impacto que dure por siglos, quizás sea sabio invertir más de su tiempo buscando lo que beneficie y mejore la vida de las personas. En el libro de Juan 15:16 Jesucristo dijo: “...Yo os he escogido para que vayan y den fruto, fruto que permanezca...”
Adaptado, bajo permiso, de "Momentos de Integridad con Rick Boxx", un comentario semanal acerca de la integridad en el mundo de los negocios, a partir de la perspectiva cristiana. Traducción de Wesley y Aline Figueira.