La triste verdad es que, según un estudio de la Universidad de Stanford, la persona media funciona sólo con un 2% de su potencial mental. El resto permanece ahí, en reserva, guardado para una ocasión futura.
Esto sería exactamente lo mismo que si sus padres le hubieran dejado una herencia de 100.000 dólares, pero lo único que usted sacara para gastar fueran 2.000 dólares y los otros 98.000 dólares permanecieran ahí, en la cuenta, sin usar, durante toda su vida.
Cultive un deseo ardiente
El punto de partida para conseguir cualquier meta es el deseo. Debe cultivar el deseo intenso y ardiente de alcanzar sus metas, si de verdad quiere lograrlas. Sólo cuando su deseo sea lo bastante intenso, tendrá la energía y el impulso interior que se requieren para superar todos los obstáculos que surjan a su paso.
En una ocasión, le preguntaron al multimillonario H. L. Hunt cuál era el secreto del éxito. Respondió que el éxito exigía dos cosas y sólo dos cosas. La primera, dijo, era saber exactamente lo que uno quiere (Ver: El Lider Tiene que Saber Donde Ir). La mayoría no llega nunca a decidir eso. La segunda, dijo, es determinar el precio que tendrá que pagar para conseguir eso que quiere y, a continuación, poner manos a la obra y empezar a pagar ese precio.
Esto sería exactamente lo mismo que si sus padres le hubieran dejado una herencia de 100.000 dólares, pero lo único que usted sacara para gastar fueran 2.000 dólares y los otros 98.000 dólares permanecieran ahí, en la cuenta, sin usar, durante toda su vida.
Cultive un deseo ardiente
El punto de partida para conseguir cualquier meta es el deseo. Debe cultivar el deseo intenso y ardiente de alcanzar sus metas, si de verdad quiere lograrlas. Sólo cuando su deseo sea lo bastante intenso, tendrá la energía y el impulso interior que se requieren para superar todos los obstáculos que surjan a su paso.
En una ocasión, le preguntaron al multimillonario H. L. Hunt cuál era el secreto del éxito. Respondió que el éxito exigía dos cosas y sólo dos cosas. La primera, dijo, era saber exactamente lo que uno quiere (Ver: El Lider Tiene que Saber Donde Ir). La mayoría no llega nunca a decidir eso. La segunda, dijo, es determinar el precio que tendrá que pagar para conseguir eso que quiere y, a continuación, poner manos a la obra y empezar a pagar ese precio.