¿Cuántas veces has confiado en tus propias fuerzas, para fallar y sentirte desafortunada? ¿Cuántas veces te han traicionado o decepcionado otras personas luego de que depositaras en ellas tu confianza? ¿Cuántas veces te has sentido desalentada porque otros te rechazaron o no hicieron lo que esperabas?
Dios seguirá haciéndonos pasar por estas pruebas hasta tanto decidamos depositar nuestra confianza solo en Él. Las pruebas no cambian. Los que cambiamos somos nosotros.
Estamos expuestos al fracaso continuo, a la desilusión permanente si dependemos de nosotros mismos o de otras personas para nuestra seguridad.
Seremos rehenes de ciertas cosas para sentirnos felices y jamás lograremos cambiar porque esperamos que cambien los demás, y el mundo que nos rodea.
Tomado del libro: El poder de la determinación