El Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir; podrá tropezar, pero no caerá, porque el Señor lo sostiene de la mano. Salmos 37:23-24
Las mujeres de hoy, como en cada generación anterior, deben demostrar una habilidad inmensurable para permanecer fuertes y lograr sobrevivir. Nuestras experiencias vitales son una mezcla sorprendente de belleza y tragedia, y solo hay una cosa que podemos hacer al respecto. Debemos ser fuertes y encontrar nuestra fuerza en la ayuda que solo Dios puede darnos.
Jane Truax nos ofrece este pensamiento: “Los botánicos dicen que los árboles necesitan de los poderosos vientos de marzo para torcer sus troncos y ramas principales, de modo que la sabia circule hacia arriba para nutrir a las hojas en ciernes. Tal vez necesitemos las tormentas de la vida del mismo modo, aunque nos desagrade soportarlas.
Las Escrituras nos enseñan que Dios está atento a cada detalle de nuestras vidas. Ve nuestras necesidades y nos sostiene de la mano. Cuando enfrentamos las pruebas tempestuosas, las tormentas de la vida, lo que necesitamos es aferrarnos a él aun más fuertemente.
Una mujer de valor sabe dónde depositar su confianza, y aunque eso suela implicar un espíritu más fuerte del que quiera admitir, está dispuesta a enfrentar lo que pueda venir porque sabe que no está sola.
Eres una mujer fuerte y eso es bueno. El mundo necesita de tu liderazgo, tu ternura y tu fortaleza en cada situación. Mantente conectada a tu fuente de fuerza y vida y aunque tropieces, no caerás. ¡Es una promesa! ¡Mantente arraigada en tu fe!