El Poder detrás del Trono. Predicas de Adrian Rogers en Español
Todos sabemos que existe una crisis en el mundo, y esta crisis está en el país, y dicha crisis está en esta ciudad, y está en su ciudad, estamos en guerra. Algunos dicen que es una guerra política, demócratas, republicanos, liberales, independientes.
Otros dicen que esta es una guerra cultural, otros que es una guerra filosófica, una guerra de ideas. Pero es una guerra espiritual y no vamos a ganar la guerra, ni siquiera vamos a saber de qué se trata hasta que expongamos al enemigo "El Poder detrás del Trono".
Qué existe detrás de la industria del aborto, y es una industria, muchos se están haciendo ricos asesinando bebés, qué hay detrás de los imperios de las apuestas, y qué hay detrás de los carteles de narcóticos, qué hay detrás de los productores pornográficos, qué subyace la perversión sexual de hoy en el mundo.
Quién es la mente maestra de todo esto. No vamos a ganar la guerra si pensamos que esto es política, o filosófica o económica, ni nos presentamos para la batalla, estamos en una guerra espiritual, el enemigo es Satanás.
Ezequiel 28
11 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
12 Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura.
Existía un antiguo rey, un rey malvado y era el gobernador político de esos tiempos y se le envió a Ezequiel que le predicara que le advirtiera y le diera las malas nuevas en su contra, pero el profeta Ezequiel miró a través del rey de Tiro pasándole a él y llegando al verdadero poder detrás del trono.
Este pasaje nos revela una verdad profunda que trasciende la historia inmediata. El rey de Tiro era un hombre, pero detrás de él había una fuerza espiritual maligna que operaba a través de su gobierno. Ezequiel, inspirado por el Espíritu Santo, penetró más allá de lo visible y contempló la realidad invisible. Y lo que vio fue a un ser creado lleno de sabiduría y hermosura, que por causa de su orgullo cayó y se convirtió en el adversario de Dios y de la humanidad.
El enemigo detrás de los sistemas humanos
Cuando miramos el mundo actual, vemos sistemas que promueven el pecado y la destrucción. Pero estos sistemas no surgieron de la nada. Detrás de cada uno de ellos hay una mente maestra, un poder espiritual que busca robar, matar y destruir. La industria del aborto no es simplemente una cuestión de derechos reproductivos; es un negocio que se enriquece con la sangre de los inocentes. Los imperios de las apuestas no son solo entretenimiento; son cadenas que esclavizan a millones. Los carteles de narcóticos no son solo organizaciones criminales; son instrumentos de destrucción masiva. La pornografía no es solo libertad de expresión; es una herramienta de degradación humana.
Detrás de todo esto está el mismo enemigo que se levantó contra Dios desde el principio. Su estrategia es engañar, dividir y destruir. Y muchos creyentes, lamentablemente, están dormidos, pensando que la batalla es política o cultural, cuando en realidad es espiritual.
El silencio de Jesús ante Pilato
Acusaron a Jesús de: a) Enseñar que no se debe tributar a César, lo cual era falso; y b) Decir que era el Cristo, un rey, mas Jesús se cuidó de no decirlo.
Poncio Pilato le preguntó "¿Eres tú el rey de los judíos?" a lo que Jesús respondió "Tú lo dices". No se defendió ni entró en explicaciones, sólo calló, permaneció en silencio. No quiso defenderse, para que se cumpliera Su destino.
Pilato no encontró delito en Jesús pues era Santo.
Ellos porfiaban: "Alborota al pueblo". Aún alborota al ser humano con Su mensaje revolucionario de liberación del pecado por medio del perdón de Dios en la cruz donde entregó Su vida por todos los pecadores.
La verdadera batalla
Jesús sabía que la batalla no era contra Pilato ni contra Roma. La batalla era contra el poder detrás del trono, contra Satanás mismo. Por eso no se defendió, porque Su misión no era ganar un juicio terrenal, sino ganar la victoria sobre el pecado y la muerte. Su silencio fue más poderoso que cualquier discurso, porque en Su silencio se cumplió la profecía y se consumó la redención.
Hoy, nosotros también debemos entender que nuestra lucha no es contra carne y sangre, sino contra principados y potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Si vamos a ganar esta guerra, necesitamos armadura espiritual, necesitamos oración, necesitamos la Palabra de Dios como espada, y necesitamos estar despiertos y alertas.
Conclusión
El poder detrás del trono no es político, no es económico, no es cultural. Es espiritual. Y ese poder ya fue derrotado en la cruz del Calvario. Jesús, con Su muerte y resurrección, desarmó a los principados y potestades y los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos. Por eso, aunque la batalla sea intensa, la victoria está asegurada para quienes están en Cristo.
No nos dejemos engañar por las apariencias. No luchemos con armas carnales. Nuestra guerra es espiritual, y nuestro General ya venció. Levantemos la mirada, pongámonos la armadura, y avancemos con fe, porque el poder detrás del trono ya tiene su sentencia escrita, y nosotros somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó.
Guerra Espiritual | Restauracion Espiritual | Juicio y Castigo