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Prédicas Cristianas

Jesús, un Maestro que Alborota al Pueblo

Ellos porfiaban: Alborota al pueblo. Aún alborota al ser humano con Su mensaje revolucionario de liberación del pecado por medio del perdón de Dios en la cruz donde entregó Su vida por todos los pecadores.
Jesús ante Pilato. Predica del Pastor Ivan Tapia | Lucas 23:1-5.

El juicio y la entrega de Jesús

El Señor fue entregado por Judas a los sacerdotes y guardas del templo; lo llevaron a la Casa del Sumo Sacerdote; los que le custodiaban le golpeaban y burlaban de Él. Ya de día, le llevaron al concilio y lo declararon hereje por insinuar ser el Hijo de Dios. Entonces lo condujeron a Pilato, gobernador o prefecto romano de Judea.

Las acusaciones contra Jesús

Acusaron a Jesús de:

a) Enseñar que no se debe tributar a César, lo cual era falso; y b) Decir que era el Cristo, un rey, mas Jesús se cuidó de no decirlo.

Poncio Pilato le preguntó "¿Eres tú el rey de los judíos?" a lo que Jesús respondió "Tú lo dices". No se defendió ni entró en explicaciones, sólo calló, permaneció en silencio. No quiso defenderse, para que se cumpliera Su destino.

El silencio del Cordero

Ese silencio de Jesús no era debilidad ni resignación, sino la obediencia perfecta al plan de salvación. Como estaba escrito por el profeta Isaías: "Fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca; como cordero que es llevado al matadero, y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, no abrió su boca". Jesús, el Hijo de Dios, se sometió voluntariamente al juicio de los hombres para poder juzgar con misericordia a toda la humanidad.
Pilato no encontró delito en Jesús pues era Santo
Pilato no encontró delito en Jesús pues era Santo. Sin embargo, la presión de la multitud y de los líderes religiosos lo llevó a lavarse las manos, pretendiendo así evadir su responsabilidad. Pero el agua no podía borrar la injusticia que estaba a punto de cometerse. La verdad era evidente: ante él estaba el Justo, el único sin pecado, y aun así sería condenado.

El alborotador del pueblo

Ellos porfiaban: "Alborota al pueblo". Aún alborota al ser humano con Su mensaje revolucionario de liberación del pecado por medio del perdón de Dios en la cruz donde entregó Su vida por todos los pecadores. Ese mensaje sigue sacudiendo conciencias, derribando muros de odio y llamando a la conversión. No vino a establecer un reino terrenal con ejércitos y poderes, sino un reino espiritual de amor, verdad y justicia que transforma el corazón del hombre.

El verdadero Rey

Jesús es Rey, pero no de este mundo. Su trono fue la cruz, su corona fueron espinas, su cetro una caña, y su trono de gloria se manifestó en la resurrección. Ante Pilato, el poder romano quedó pequeño frente a la majestad silenciosa del Hijo de Dios. Los hombres pudieron juzgarlo, golpearlo y condenarlo, pero no pudieron impedir que su entrega se convirtiera en el acto de amor más grande de la historia.

Así, lo que parecía una derrota se transformó en victoria; lo que parecía debilidad, en fortaleza; y lo que parecía silencio, en el grito más poderoso de esperanza para toda la humanidad. Jesús no se defendió porque no necesitaba hacerlo: su inocencia era su defensa, su amor su sentencia, y su sacrificio la puerta abierta para la reconciliación del hombre con Dios.
Sobre el autor

Iván Tapia Contardo es Pastor de la Iglesia Cristiana Discípulos de Jesucristo, Valparaíso. Nació en Valparaíso, Chile, en 1953. Es Especialista en Educación de Ciegos (U.Ch.), Bachiller en Teología (G.M.U), escritor y p...