Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa?
Era una mañana como cualquier otra. Yo, como siempre, me hallaba de mal humor. Te regañe porque te estabas tardando demasiado en desayunar, te grite porque no parabas de jugar con los cubiertos y te reprendí porque masticabas con la boca abierta.
Una reflexión sobre la existencia de Dios. Un hombre fue a una barbería a cortarse el cabello, entabló una conversación con la persona que le atendió. De pronto, tocaron el tema de Dios.
Mark Twain dijo: "A la mayoría de las personas le preocupan los pasajes de las Escrituras que no comprenden, pero los que me preocupan a mí son los que sí comprendo."
¡Que hermosa es la actitud de Esaú!, su hermano, el tramposo Jacob, había vuelto con mucho miedo como resultado de sus engaños. Pero el amor del hermano Esaú, era mas grande y fuerte y corrió a su encuentro, dejó de lado su viejo rencor y deseos de venganza.
La expresión es procedente de la Biblia, en al Libro del Profeta Daniel 2:31-35. Se cuenta allí que el Nabucodonosor, rey de un imperio gigantesco, ve en sueño una gran estatua. “la cabeza de la imagen” –Se lee allí- "es de oro fino"
¿Recuerdas la caída de Saúl? No sucedió en un vuelco catastrófico. No fue que una mañana, mientras desayunaba, Saúl decidió que rechazaría a Dios y se rebelaría contra los profetas.
Viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana y decía a Jacob: Dame hijos o sino me muero, y Jacob se enojó contra Raquel y dijo: ¿Soy yo acaso Dios, quién te impidió el fruto de tu vientre?. Génesis 30:1-2