En Brasil hay algunos puertos que no han sido dragados todavía, y aún embarcaciones pequeñas que transportan pescados al pueblo, no pueden entrar sino en el momento de pleamar.
Los pescadores, por consiguiente, esperan el momento oportuno y, entonces, entran en el puerto y llevan su mercancía al mercado.
Entre estos pescadores, el que demore un poco, al venir la vajamar ya no puede entrar en el puerto, y teniéndose en cuenta el clima cálido del país, muy pronto se pudren los pescados.
Los pescadores brasileños, por lo tanto, tienen que estar atentos a la hora que la marea sube, si no quieren perder sus pescados.
De igual manera deben obrar los hombres en las demás circunstancias de la vida. Velar constantemente el momento oportuno de actuar, y aprovecharlo