- Supongo que usted va a ir a la iglesia. ¿Por qué no se queda en casa y me habla sobre su religión?
- Oh – replicó el otro –, yo no estoy lo suficientemente capacitado como para responder a sus preguntas y argumentos.
Pero Huxley continuó:
- Lo que quiero es que me diga simplemente lo que su religión hizo por usted.
El hombre estuvo de acuerdo, y durante toda esa mañana le habló acerca de lo que había visto y experimentado por su fe cristiana. Finalmente, luego del conmovedor testimonio de su subalterno, Huxley dijo:
- Daría mi brazo derecho por creer así.
Aquí encontramos a un cristiano que creía, y sobre la base de su fe fue capaz de ver y experimentar el gozo de la plenitud espiritual.
Desafortunadamente, Huxley quería ver primero y luego creer. Las cosas mejores y más grandes de la vida han sido vistas por aquellos que primero creyeron.