El monarca llegó en el preciso momento cuando el Lord se hallaba en el culto doméstico de la mañana.
Advertido de la presencia de su real visitante, Lord Rodent se apresuró a salir a la puerta y recibió al rey con todo respeto, invitándole a entrar y sentarse en el salón con sus acompañantes. Una vez hacho esto, volviéndose al rey dijo:
-No dudo que vuestra majestad comprenderá cuan honrado me siento de recibirle en mi casa; pero en este momento me hallaba en audiencia con el Rey de reyes en el culto doméstico de adoración; por tanto ruego a vuestra majestad que me excuse por unos momentos.
-Ciertamente, replicó el rey, pero si me lo permites yo iré contigo. Así entraron en la otra sala donde la familia se hallaba reunida, y el rey sentado en un sillón de brazos asistió devotamente hasta el fin del culto.