En la búsqueda diaria de una vida en comunión con Dios, los devocionales evangélicos nos invitan a sumergirnos en las Escrituras, encontrar consuelo en la oración y crecer en fe.
Usar este lenguaje es privilegio del creyente. Si él espera algo del mundo, está esperando en vano. Pero si espera en Dios para que Él supla sus necesidades, entonces tanto en las bendiciones materiales como en las espirituales, su esperanza no será en vano.
Como ve, el pecado empieza con sus pensamientos: aunque parezcan inocentes, atizan el deseo de satisfacer sus necesidades por sí mismo en lugar de permitir que Dios lo haga.