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Devocionales Cristianos

La cautelosa incredulidad

Si hemos recibido al Espíritu Santo, Él se abrirá paso en nuestra vida.
¿Alguna vez has notado lo que Jesús señaló como aquello que ahogaría la Palabra sembrada por Él en nosotros? ¿El diablo? No, las preocupaciones de este siglo, Mateo 13:22
📖 Texto Bíblico: Mateo 6:25

Jesús redujo a incredulidad las preocupaciones racionales de un discípulo. Si hemos recibido al Espíritu Santo, Él se abrirá paso en nuestra vida y nos dirá: "Ahora bien, ¿dónde entra Dios en esas relaciones, en las vacaciones que has planeado, o en esos nuevos libros que quieres leer?" Él siempre insiste en el asunto hasta que aprendemos a tomar en cuenta a Dios antes que a nada. Siempre que le damos el primer lugar a otras cosas, hay confusión.

"No os angustiéis por vuestra vida"... no lleves sobre tus hombros la carga de prever el futuro. La preocupación no sólo es mala, sino que es incredulidad, porque implica que no creemos que Dios puede ocuparse de los detalles corrientes de nuestra vida. Y este siempre es el verdadero motivo de preocupación.

Cada vez que intentamos controlar el futuro con nuestras propias fuerzas, reproducimos la misma incredulidad que Jesús reprendió. En cambio, cuando el Espíritu Santo ocupa el primer lugar, la preocupación pierde su poder y la confianza se convierte en el lenguaje natural del alma.

Por eso, el llamado de Cristo sigue siendo hoy el mismo: no cargar con el peso de lo que no nos corresponde, sino aprender a tomar en cuenta a Dios antes que a nada. La obediencia al Espíritu es la única cura contra la incredulidad, y esa obediencia comienza cuando dejamos de lado nuestras preocupaciones y nos abandonamos en sus manos. Solo entonces la Palabra sembrada en nosotros da fruto, y la vida deja de girar en torno a la ansiedad para convertirse en un espacio donde Dios actúa con libertad.

Sobre el autor

Oswald Chambers nació en Aberdeen, Escocia, el 24 de julio de 1874. Sus padres habían sido bautizados por Charles Spurgeon. Fue un predicador profundo, apasionado y lleno del Espíritu Santo.