Al comenzar el siglo IX a.C., Cala estaba en franca decadencia. Assurnazirbal la restauró, erigió un palacio, e hizo de ella la residencia real. Durante más de 150 años, Cala fue la residencia favorita de los monarcas asirios.
Sus ruinas, que son conocidas en la actualidad con el nombre de Nimrod, se hallan a unos 32 Km. al sur de Nínive. Entre muchos otros restos arqueológicos, como los palacios de Assurnazirbal, de Salmansar I y III, y otros, se halló el célebre obelisco negro de Salmansar III, en el que aparece el rey Jehú como tributario de Asiria, así como otras estelas con inscripciones mencionando a Acab y varios incidentes relatados en la Biblia.
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