Así, en Tito se dice que el creyente es salvado por el lavamiento en relación con el nuevo orden de cosas introducido por la obra de Cristo, e indicado por el bautismo y la renovación en el Espíritu Santo.
Las palabras que hablan de la salvación «por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo» son evidencia de que hay un escape y liberación presentes del mundo y del curso que éste sigue, y una introducción en aquellas cosas que caracterizan el mundo venidero, del que el Espíritu Santo es ahora el revelador y el poder, así como Israel escapó de Egipto y su oprobio a través del mar Rojo, y anticipó Canaán en su cántico de alabanza.