Introducción
1. Tres peticiones. Relacionadas con la palabra Espíritu, tenemos tres peticiones separadas en este gran Salmo Penitencial.
2. Aunque tenemos la misma palabra tres veces, no tenemos el mismo pensamiento.
3. La primera vez desde luego denota la disposición o el carácter; la segunda vez denota la Tercera Persona de la bendita Trinidad; la última creen algunos que denota lo mismo que la primera, designando una disposición o carácter, pero lo cierto es que denota lo mismo que en el segundo caso, el Espíritu Santo, solo que da otra perspectiva de su carácter.
4. Examinémoslas en el orden en que aparecen.
I. «Renueva un espíritu recto dentro de mí» (v. 10). Introducción.
1. Deseaba una obra en su interior.
2. «Renueva». Antes había estado ahí.
3. ¿Qué es un espíritu recto? La mejor respuesta a esta pregunta es otras traducciones.
Traducciones.
1. «Firme», Versión Revisada inglesa.
2. «Constante», margen de la Versión Autorizada inglesa. 3. F. F., «Pon una nueva mente en mi pecho».
Significación de la traducción «Firme».
1. He cedido demasiado fácilmente a la tentación.
2. Renueva dentro de mí una mente firme, una mente estable en el seguimiento del camino del deber, un espíritu que no ceda.
3. John Bunyan tiene, en su inmortal alegoría El Progreso del Peregrino, al Sr. Firmeza, un carácter de lo más atractivo.
Significado de la traducción «constante».
1. Pensemos en la brújula o reloj de un marinero.
2. Una brújula o un reloj, siempre justos y fiables, deben ser apreciados y valorados.
3. ¡Que importante tener siempre una mente arraigada en Dios!
Un espíritu recto. Podría suceder que un espíritu torcido se apodera de nosotros.
Renueva.
1. Antes estaba ahí.
2. Señor, ¡restáuralo de nuevo!
«Dentro»
Aquí él deseaba una obra interior de gracia. ¿Cuán a menudo deberíamos ofrecer esta oración?
1. Más veces de lo que nos imaginamos.
2. Porque nuestra disposición son veleidosas, más cambiantes que el tiempo.
3. El ideal es: «El mismo ayer, y hoy, y por los siglos».
4. El mismo, sin monotonía.
5. Solo Dios puede cumplir esta obra.
6. Presentemos esta oración a diario.
II. «No retires de mí tu santo Espíritu» (v. 11). Era poseedor.
1. David se contempla como todavía poseedor del Espíritu.
2. Sabemos cuando le poseyó el Espíritu por primera vez (1 S. 16:13).
3. ¡Que longanimidad la del Espíritu, de permanecer a pesar de una vida impura!
Saúl.
1. ¿Tendría David en mente el caso de Saúl cuando oró así? (1 S. 16:4).
Dispensación.
1. ¿Es esta oración para esta dispensación?
2. La valiosa nota de Scofield: «Ningún creyente en esta dispensación que esté consciente de la promesa de su permanencia (Jn. 14:16) debería orar “No retires de mí tu santo Espíritu” (Ef. 4:30); pero, aunque la posición cristiana no está reflejada aquí, la experiencia cristiana, en esencia, sí».
3. Observemos el sentido de Jn. 14:16.
¿Qué puede sernos retirado?
1. LA CONSCIENCIA DE AQUELLA SANTA PRESENCIA .
a. Presencia que es nuestro cielo aquí abajo.
b. Podemos vivir en el goce constante de esta presencia.
c. La manifestación del Espíritu es el fruto de una amante obediencia y vigilancia.
2. EL PODER DE AQUELLA PRESENCIA OMNIPOTENTE, aunque no la presencia.
a. a.Cuando perdemos aquel poderl legamos a ser«débiles como otros hombres», como en la experiencia de Sansón.
b. b.Es el poder del Espíritu Santo el que causa toda la diferencia entre predicadores y obreros.
III. El Espíritu de Gracia me sustente (v. 12). Introducción
1. Hay dos hechos atractivos en esta oración: el deseo de ser sustentado, y los adjetivos que describen el carácter del Espíritu.
2. Ésta es la oración de una debilidad consciente de sí misma.
Traducciones.
1. «Bien dispuesto», margen de la Versión Revisada inglesa. «Tu Espíritu bien dispuesto.»
2. «Noble», lit., «Tu Espíritu noble».
3. «Libre.» El Espíritu tiene una maravillosa libertad. «Tu Espíritu libre.»
Una maravillosa descripción del Santo Espíritu de Dios.
1. El Espíritu de Dios es de carácter noble y regio, y nos comunica una dignidad santa, regia y noble.
2. El Espíritu de Dios es un «Espíritu bien dispuesto», dispuesto a obrar por y en nosotros, y nos comunicará una buena disposición y capacidad para hacer la voluntad de Dios.
3. El Espíritu de Dios es un Espíritu «libre», que imparte una libertad maravillosa.
Susténte. ¡Oh, susténtame! ¡Manténme en pie!
APLICACIÓN
Thos. Waugh descubrió que «aunque tenía el Espíritu, no estaba lleno del
Espíritu; aunque había dado la bienvenida al Espíritu como Huésped, no le había dado la bienvenida como Amo». Que el Huésped se transforme en Amo, esto es, Señor. En lugar de «Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad», Rotherham tiene, «Donde el Espíritu es Señor, hay libertad».

