Cuando Pablo dio el adiós a los ancianos de Éfeso, ellos lloraron entristecidos, y le abrazaron besándole. Obtener permiso para besar la mano de un superior constituía un honor. Los paganos besaban a sus dioses (1 R. 19:18; Os. 13:2).
En el caso de objetos distantes de adoración, como el sol y la luna, sus adoradores se besaban la mano (Jb. 31:26, 27). De ahí que la palabra más generalizada para adoración en el NT sea «proskuneõ», de «kuneõ», besar.
Los reyes y jueces de la tierra son exhortados a besar al Hijo cuando Él venga a reinar, no sea que se desencadene Su ira, y perezcan (Sal. 2:12).
En las «Constituciones Apostólicas», un escrito compilado en el siglo IV d.C., se hace referencia a que entonces hombres y mujeres se sentaban por separado en distintos lados de la sala, por lo que el beso no se daba entonces entre personas de distinto sexo.
💡 Versículos Bíblicos por Temas