“No hay para tanto ----replicó un obrero de entre el auditorio----, Si usted quiere llegarse a mi casa le enseñaré un milagro mayor que Cristo a hecho: le mostraré cómo El a convertido el vino en vestidos, sillas, alfombras y un piano.
Después explicó que él mismo había sido un inveterado borracho, incapaz de reformarse a sí mismo, como tantas veces se había propuesto, pero que había sido transformado por el poder de Cristo desde el día que acudió a El pidiéndole que entrara en su corazón.