Dios te hizo diferente para que puedas regalarle al mundo una mirada que nadie más tiene y puedas dejar una marca con tus manos que nadie más puede dejar. Dios te ama tal cual eres, pero se resiste a dejarte tal como estás.
La vida puede ser terrible. Aplastante. La magnitud de nuestras preocupaciones puede presionarnos de tal manera que, sin darnos cuenta, empezamos a caer centímetro por centímetro, en el pozo de la desesperación.
En este libro, Steven Furtick nos hace recorrer un camino, un viaje en Viernes Santo. El Hijo de Dios está sacrificando su vida. ¿Qué nos dice en sus horas finales? ¿Qué les dice a las personas que están a sus pies, para que lo cuenten a las próximas generaciones?