Bosquejos para Predicar de Isaias
Este mensaje del Señor al profeta en tiempos de angustia y perplejidad contiene un mensaje de conducción y consuelo a todos los que están en circunstancias similares
Bosquejos para Predicar de Isaias
Los niños habían estado ya un tiempo en cama. Todo estaba callado en la casa, y la madre estaba sola en la cocina, cosiendo. De repente se oyó una vocecita arriba en el rellano:
De todos los escritos proféticos Isaías es el más hermoso y sublime. En ninguno de los otros libros obtenemos una vista tan gloriosa del Mesías y de su reino. Isaías era un estadista a la vez que un profeta. ▶ Ver Comentario bíblico del Libro de Isaias
Bosquejos para Predicar de Isaias
Miradme a mí y sed salvos. Es un mensaje directo de parte del mismo Señor. Y sus consecuencias son importantes. La salvación depende de ello. La mirada que salva es una mirada atrás, una mirada a la cruz.
Bosquejos para Predicar de Isaias
La diferencia entre el fuego falso y el verdadero es real. El falso es hecho por uno mismo. «Vosotros que encendéis fuego.» El verdadero es de lo alto.
Bosquejos para Predicar de Isaias
El amor de la comodidad y del placer, el temor del hombre y de las mujeres, la soberbia del corazón y el deseo de alabanza. ¡Despierta! ¡Y suéltate! Da el paso a la libertad de los hijos de Dios. Bosquejo para predicar.
Bosquejos para Predicar de Isaias
El mundo ha tenido en cada siglo a muchos hombres doloridos, pero solo ha habido un «Varón de Dolores». Los dolores del Hijo del Hombre fueron totalmente singulares y sin paralelo. El suyo fue el dolor de una singular:
Bosquejos para Predicar de Isaias
Mientras tanto, con nuestras vidas y nuestros labios debemos exhibir el poder salvador, santificador y satisfaciente de su muerte, hasta que él venga.
Bosquejos para Predicar de Isaias
Es el símbolo del poder omnipotente. Cristo es poder de Dios. Este poder es un poder viviente, un brazo que está vitalmente conectado con el Dios Eterno y Personal.
Bosquejos para Predicar de Isaias
Pero nadie sentía de manera suficiente el dolor y pecado de toda la situación como para darse a sí mismos a una oración intercesora a Dios. Fue muy diferente con Moisés (Éx. 32:32) y con Pablo (Ro. 10:1)
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