Dios rompe su silencio. Si alguna vez empiezas a sentirte importante, acude a este pasaje. ¡Es una cura maravillosa!
La iglesia es un milagro de la gracia de Dios en Cristo. Está constituida por gente que estuvo espiritualmente muerta y que Dios le ha dado vida.
El Dios de Israel tuvo exigencias éticas muy altas para con su pueblo. Los dioses de las otras naciones les brindaban una amplia variedad de exóticas festividades y una tentadora libertad sensual.
El lloro de Jesús, implica derramar lágrimas silenciosas y compasivas. Pero Jesús hizo más que eso: se enfureció y se conturbó profundamente y su ira fue contra los poderes malignos de la muerte que producían tal dolor a la humanidad.
Filipos fue una ciudad estratégica, en la que surgió, posteriormente, una iglesia ejemplar, según la Epístola a los Filipenses.
Este salmo tiene una utilidad permanente y casi podríamos decir que su intención es precisamente la de que nos demos cuenta de ello. Nos presenta algunos de esos misterios de la persona de Dios que nos resultan insondables y que por lo tanto descubren más nuestra pobreza espiritual.
Los favoritos de Dios son los desechados por la gente. Y esto se basa en una gran verdad: sólo los que se sienten necesitados de Dios, pecadores (no justos), humildes (no arrogantes) débiles (no poderosos) son los que buscan y optan por Dios.
Posiblemente este salmo sea el trozo más citado de la Biblia para hacer referencia a la casa de Dios. Y ciertamente que con razón.
Pablo anuncia un Evangelio de poder que avanza de ciudad en ciudad. De Filipos a Tesalónica, Berea y Atenas. Intereses creados que se ven amenazados, explotadores en Filipos, líderes religiosos en Tesalónica y Berea, turbas movilizadas por agitadores.
El hombre o el pueblo que mantienen voluntaria y obstinadamente cerrados los ojos a la verdad y la justicia de Dios terminan por perder la capacidad de ver.