La vida está llena de contrastes. No existe contraste mayor que el que describe el apóstol Pablo en Efesios 2. Por un lado: ¿dónde estaán los perdidos, que no son salvos? Por otro lado: ¿dónde estaán los creyentes en Cristo?
El pensamiento clave de este capítulo es la pronunciación de las bendiciones que tenemos como creyentes, las bendiciones espirituales que nos nuestras en Cristo (1:3). Pablo nos informa que cada persona de la Deidad nos ha bendecido
¡Cuán a menudo Dios hace para sus siervos lo que ellos desean hacer para El. David deseó edificar casa al Señor y el Señor le edificó casa!. El mismo Espíritu del Señor le instruyó acerca de cómo orar. Dándole un sentimiento de la necesidad
Muchas veces hemos considerado a David como un tipo del Señor Jesús, en sus conflictos y victorias y en muchas otras cosas. También lo vemos aquí en el despojo. Al que es un guerrero contra el mal le pertenecen los despojos.
Siempre hay dos maneras de tratar una misma doctrina. La verdad de este texto puede ser usada bien como narcótico o como estimulante. Algunos son tan malos que dicen: Si la batalla es del Señor no necesitamos pelearla-, si es del Señor podemos rehusarla.
Respondió Rut: No me ruegues que te deje y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios» (Rut 1: 16). Esta es una valiente y abierta confesión de fe hecha por una mujer; una mujer joven, pobre, viuda y extranjera.
Los árboles, según esta parábola, estaban bajo el gobierno de Dios y no querían rey; pero se rebelaron y salieron de su verdadero lugar, buscando, al igual que los hombres caídos, hacer su propia voluntad y tener un rey.
En respuesta al desafío de Josué el pueblo había dicho: Nosotros serviremos a Jehová, porque El es nuestro Dios. Pero Josué les conocía demasiado para confiar en ellos y por esto les recordó que iban a emprender lo que no podían realizar.
Para los hombres impíos el tiempo de su caída es fatal; no hay levantamiento para ellos. Suben más y más arriba en la escalera de sus riquezas, pero por fin no pueden subir más arriba, se deslizan sus pies y todo ha pasado.
Observad cómo el mal empezó en las afueras del campamento entre la multitud entremezclada, y cómo el fuego del Señor ardió en las partes más extremas del campamento. El gran peligro para la iglesia reside en los meros seguidores del campamento, que se adhieren a las iglesias e infectan al verdadero Israel de Dios