El Señor mira el corazón, y no debe haber ninguna controversia secreta ahí con él: no traidores en el campo. No se trata de qué es lo que otros puedan pensar de mí. Si yo acaricio la iniquidad allí, entonces debo confrontarla si quiero prevalecer con Dios.
Zaqueo era un jefe de los cobradores de impuestos, y rico. Era quizá, un contratista, con muchos recaudadores de impuestos a sus órdenes, y por ello tuvo amplias oportunidades para enriquecerse.
Todas las almas pertenecen a Dios. Él es el Autor y Dador de la vida. Él es el Padre de los espíritus. Las almas son, en el sentido más profundo, espíritus, y deberían glorificar a Dios como el fin principal de su existencia.
También nosotros hemos sido sacados de la servidumbre del paganismo y de las tinieblas espirituales, y hemos sido plantados «en la ladera fértil» del Monte Calvario.
Antes de esto era vaso preparado para destrucción, pero ahora es vaso escogido, habiendo sido purificado y transformado por la gracia de Dios, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles. Como vaso, fue hecho fuerte, porque iba a padecer mucho por Mi nombre.
El Príncipe del cielo no acude a tomar el puesto de soldado raso en las huestes de Jehová. Si Él no es el capitán, no está ahí. El Señor Jesucristo no es siervo de la Iglesia, sino su Cabeza.
Es absolutamente innecesario que nadie se acerque a Dios fingiéndose ser diferente de lo que es; y sin embargo este disfrazar el propio carácter mientras se presentan las peticiones a Dios es un común fraude piadoso.
Su venida no es el fin del mundo, sino la introducción de un nuevo mundo. La Piedra se torna en gran Monte, y llena toda la tierra. Un monte es el símbolo de la fuerza y estabilidad del Reinado.
Cristo ya ha vencido al mundo, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. A Dios sean dadas las gracias, que en Cristo siempre encabeza nuestras procesiones triunfales.
La obra y la guerra son las características de la vida cristiana. Los que descuidan la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios, están en peligro de trabajar en vano.